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¡Quién osará inculpar la Providencia
En el órden moral, si vindicada
Siempre en el órden natural la observa ?­—
Por una misma regla juzga de ambos;
Mas siempre errados vagarán tus juicio,
Si tu vana razon no sometieres
A la razon universal del mundo.

 ¿Y no fuera mejor, dirás, que todo
Fuese en el mundo fisico armonia,
Y en el moral virtud? ¿ que por los vientos
Jamas el mar se viera combatido,
Ni nuestro corazon por las pasiones? —
Necio! ¿no ves que del perpetuo choque
De los discordes elementos nace,
Subsiste el todo ¡y que los elementos
De tu vida y tu ser son las pasiones?....
Así desde el principio de las cosas
El órden general se ha conservado
En la naturaleza y en el hombre.

 ¿Y este á qué aspira ? Siempre descontento,
Si alza su mente al cielo y se contempla
Poco inferior al ángel, mas que un ángel
Siendo hombre quiere ser: si sus miradas
Despues abate al suelo, se lamenta
De no tener la fuerza de los toros,
O la piel de los osos, ó del ciervo
La rara agilidad. — Si para su uso
Todas las criaturas hechas fueron,