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Ortografía. La Analogía nos enseña á conocer y distinguir las palabras; la Sintáxis á unirlas; la Prosodia á pronunciarlas; la Ortografía á escribirlas. Así es que puede definirse la Gramática: un arte que sirve para conocer, unir, pronunciar y escribir las palabras.


P. ¿De cuántos modos se pueden considerar las palabras?

R. De dos: como escritas y como pronunciadas. Las palabras escritas son imágen de las pronunciadas, y las pronunciadas lo son de los pensamientos. Un pensamiento aislado se llama proposicion, cláusula ú oracion; y varias oraciones ó cláusulas forman el discurso.


P. ¿Cuántas son las palabras ó partes de la oracion?

R. Los elementos ó partes de la oracion se clasifican en las nueve especies de palabras siguientes: artículo, nombre, pronombre, verbo, participio, adverbio, preposicion, conjuncion ó interjeccion.


P. ¿Son variables estas palabras?

R. I. El artículo, nombre, pronombre y participio varian de signiticacion segun las palabras con que se juntan; v. gr. padre no significa lo mismo que del padre.

II. El verbo varia de significacion segun sus diferentes terminaciones, pues amo no termina ni significa lo mismo que amamos.

III. El adverbio, la preposicion, la conjuncion y la interjeccion no varian jamás ni de significacion ni de terminacion, pues se dice lo mismo voy á casa, que voy á misa, sin alterar en nada la preposicion á:


P. ¿Cuántas variaciones tienen por sí las palabras que solo mudan de significacion?

R. En castellano nada mas que dos, á saber: de género y de número [1]

  1. Ya hemos dicho en las otras ediciones la razon porque no hay en castellano las declinaciones del latín y del griego. En efecto, si hemos de admitir casos en los nombres castellanos, hay que poner tantos casos como son las preposiciones que hay en nuestro idioma, pues no se concibe como de ha de ser jenitivo, para dativo, y todas las demas preposiciones ablativo; sinó que cada preposicion por si debía dar origen á un caso diferente. Además, las locuciones con fruto y sin fruto espresan dos ideas diametralmente opuestas, y no es posible que dos ideas tan contrarias quepan en el mismo caso como ablativo que se le asignaría desde luego en el sistema de declinaciones. Desengáñense los preocupados en esta opinion. La misma voz declinaciones marca en sus significaciones las diferentes variaciones: dominus, domini, domino que no tiene ni tendrá jamás la palabra señor ni ningun nombre de las lenguas modernas.