Página:El jardín de los cerezos.djvu/175

Esta página ha sido corregida
171
EN LA ADMINISTRACION DE CORREOS

turbara el silencio. Nos callábamos por sentirnos ofendidos al advertir que este viejo gordo y de nariz encarnada habíase mofado de nosotros.

—Espera un poco. Cásate por segunda vez. Yo te aseguro que no nos volverás a coger—murmuró alguien.