Página:El ingenioso hidalgo Don Quijote del Mancha Tomo II.djvu/431

Esta página no ha sido corregida
327
Capítulo L.

mis sefiores Duque y Duquesa pueden dar y han dado el tal Go- bierno, y que he oido decir que en él se porta valentísimamente el tal Sancho Panza: si en esto hay encantamento ó no, vuesas merce- des lo disputen allá entre ellos, que yo no sé otra cosa para el jura- mento que hago, que es, por vida de mis padres, que los tengo vi- vos, y los amo y los quiero mucho.-Bien podrá ello ser así, repli- có el Bachiller; pero dúbitat Augustinus.-Dude quien dudare, respondió el page, la verdad es la que he dicho, y es la que ha de andar siempre sobre la mentira, como el aceite sobre el agua, y si no opéribus crédite, et non verbis: véngase alguno de vuesas mer- cedes conmigo, y verán con los ojos lo que no creen por los oidos. -Esa ida á mí toca, dijo Sanchica: lléveme vuesa merced, señor, á las ancas de su rocin, que yo iré de muy buena gana á ver á mi señor padre.-Las hijas de los gobernadores no han de ir solas por los caminos, sino acompañadas de carrozas y literas, y de gran nú- mero de sirvientes.-Par Dios, respondió Sanchica, tambien me va- ya yo sobre una pollina, como sobre un coche: hallado lo habeis la melindrosa.-Calla mochacha, dijo Teresa, que no sabes lo que te dices, y este señor está en lo cierto que tal el tiempo tal el tiento: cuando Sancho, Sancha, y cuando Gobernador, señora, y no sé si digo algo.-Mas dice la señora Teresa de lo que piensa, dijo el pa- ge, y denme de comer, y despáchenme luego, porque pienso volver- me esta tarde. A lo que dijo el Cura:-Vuesa merced se vendrá á hacer penitencia conmigo, que la señora Teresa mas tiene volun- tad que alhajas para servir á tan buen huésped. Rehusólo el pa- ge; pero en efecto lo hubo de conceder por su mejora, y el Cura le llevó consigo de buena gana, por tener lugar de preguntarle de es- pacio por Don Quijote y sus hazañas. El Bachiller se ofreció de escribir las cartas á Teresa de la respuesta; pero ella no quiso que el Bachiller se metiese en sus cosas, que le tenia por algo burlon, y así dió un bollo y dos huevos á un monacillo que sabia escribir, el cual le escribió dos cartas, una para su marido, y otra para la Duquesa, notadas de su mesmo caletre, que no son las peores que en esta grande historia se ponen, como se verá adelante.