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Incomprensible


I

—¿Llegaremos pronto, cochero?

—Está lejos todavía; antes de la tormenta de nieve, no hay que pensar en ello. ¿No ves cómo empieza el viento a levantarse?

No; no llegaremos a tiempo. A medida que se acerca la noche, hace más frío. Se oye la nieve rechinar bajo el trineo. El viento de invierno ruge en el bosque negro; los abetos tienden sus ramas hacia el estrecho camino forestal, y las sacuden tristemente en las tinieblas de la noche.

Hace frío; además, no estoy a gusto. Los trineos son demasiado estrechos; los sables y los revólvers de los guardias que me acompañan chocan a cada momento contra mi cuerpo. La campanilia que nuestro caballo lleva al cuello canta monótona, al unísono del viento.

Felizmente, vemos una luz aislada, a la entrada del bosque agitado. Es el parador.

Mis compañeros de viaje, los dos guardias, sacuden la nieve de sus ropas, y su arsenal de ar-

El dia
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