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110 — Tratado de la Pintura

del hombre, ya fatigados, ya en descanso, ya llorando, ya riyendo, ya gritando, ya temerosos &c., y aun todos los demas miembros de la persona en su actitud deben tener conexión con lo alterado del semblante.


§ CCXLV.

De los movimientos apropiados á la mente del que se mueve.

Hay algunos movimientos mentales á quienes no acompaña el cuerpo; y otros que van también acompañados del movimiento del cuerpo. Los movimientos mentales solo dejan caer los brazos, manos y demás partes que dan á entender vida; pero los otros producen en los miembros del cuerpo un movimiento apropiado al de la mente. Hay también un tercer movimiento que participa del uno y del otro; y ademas otro que no es ninguno de los dos, el cual es propio de los insensatos, que se deja solo para los locos ó para los bufones en sus actos chocarreros (21).


§ CCXLVI.

Los actos mentales mueven á la persona en el primer grado de facilidad y comodidad.

El movimiento mental mueve al cuerpo con actos simples y fáciles, no con intrepidez; porque su objeto reside en la mente, la cual no mueve á los sentidos cuando está ocupada en sí misma.


§ CCXLVII.

Del movimiento producido por el entendimiento mediante el objeto que tiene.

Cuando el movimiento del hombre lo produce y causa un cierto objeto, este ó nace inmediatamente, ó no: si