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ESTE CAPÍTULO TRATA DEL AMOR DE LAS PULGAS


L

AS pulgas ya nacían de cuerpo pequeño, y cabeza grande, por lo cual no era de extrañar que se dieran mucho al pensamiento y la palabra. Parece ser que la conversación pensada, es lo que más nos aleja de los animales, sin embargo, el decir de algunas pulgas semejaba aullidos, o el verde cacareo de las loras.

La palabra trajo las reuniones en los cafés, y el pensamiento, la necesidad de los estimulantes; una pulga se volvió loca porque se estimuló mucho. Y decía que el pensamiento era como una cuerda, y que el estimulante es como sacar de donde no hay para meter en donde no hay.

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