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mentes tan puras, y ahora tal vez en prédicas feministas.

Él, que con sus inflexiones había llegado a educar las pulgas; tal vez ese era el daño, la voz es la trasmisión material del pensamiento. ¡Qué impulso, oh Dios, le dió él a sus pulgas! Como se parecía él a un Cristóbal Colón, ¡ya aquellos animalitos empezaban a ponerle cadenas!

¡Cuánta responsabilidad para un domador y redentor de pulgas!

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