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de estar advertidas, que no limpien la cara y manos de su cuerpo corruptible sino fuere con agua clara y limpia; mayormente si han experimentado, que las mujeres, lávanse las manos, o otra carne de cualquier parte del cuerpo segunda vez, la agua saldrá clara; y si el hombre se la lavare segunda, tercera, cuarta, y quinta, ni mil veces, la agua no saldrá clara, antes turbia; la razón es, que el hombre fué criado de tierra; y assi, tantas veces como el hombre se lavara las manos o cara, siempre se despega de la tierra de que está formado el cuerpo; como cosa corruptible; y la causa de no hacer este efecto en las mujeres, es que la mujer fué formada de una costilla de nuestro Padre Adán, y como la costilla, y huesos sean también de tierra pero son de una masa más condensada, y menos incorruptible, que la carne del hombre, en lo de lavar cara, y manos; y así, no deben usar otros afeites, que el agua clara, procurando lavar la cara de su alma con el agua de la gracia, que se alcanza por medio de la penitencia, con dolor, y contricción verdadera de sus pecados, y de esa suerte el cuerpo, y el alma quedarán adornados de la perfecta hermosura que agrada a Dios nuestro Señor"...

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