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Biblioteca del Congreso Nacional de Chile — 40

Para la intelectualidad revolucionaria criolla, dentro de la cual destacaba Bernardo O’Higgins, claramente fue preferida la forma republicana entre los géneros de gobier no posibles. Fue un elemento unificador de la mayoría de aquellos que participaron en la gestación del espacio público político chileno.

Empero, dentro de la población había sectores no afines a los nuevos ideales políticos, o ignorantes sobre ellos. Así, Simon Collier resalta una comunicación de J. M. Zorrilla a Antonio Ermida informándole que varios soldados en el Sur deseaban rendirse a los realistas aduciendo que “jamás havrá en América el Gvno republicano, qe. el mejor es el Despótico o Puramente Militar” (sic)[1]. El mismo Bernardo le confesó a su amigo Juan Florencio Terrada que “probablemente había más republicanos en una sola calle de Buenos Aires que en el Reino de Chile entero” [2].

Algunos historiadores creen importante destacar que se prefería a la república no sólo por el rechazo a la monarquía —entre otras razones, porque esta última se había originado por la violencia o por el engaño de la doctrina del derecho divino— sino más bien por “la aceptación de toda una filosofía secular que enseñaba que el hombre solo puede alcanzar o perseguir la virtud como ciudadano de la república” [3].

La adhesión a esta filosofía secular guió, asimismo, a Francisco de Miranda a redactar de la siguiente manera la “fórmula de fe del dogma republicano”, segundo grado de iniciación de los neófitos de la Sociedad Lautaro o Caballeros racionales, creada en Londres:


“Nunca reconocerás por gobier no legítimo de tu patria sino a aquél que sea elegido por la libre y espontánea voluntad de los pueblos; y siendo el sistema republicano el más adaptable al gobier no de las Américas, propenderás por cuantos medios estén a tus alcances, a que los pueblos se decidan por él” [4].


El primer grado de iniciación de los neófitos en aquella logia era el juramento de trabajar por la independencia americana.

Las convicciones republicanas de Ber nardo fueron puestas a prueba con ocasión del Cong reso de Aquisgrán, el año 1819, convocado por la Santa Alianza. Además de Chile, representado por Antonio José de Irisar ri, participaron en él representantes de Argentina (en aquel entonces Provincias Unidas), Colombia y Venezuela. El argentino Ber nardino Rivadavia y el venezolano Fernando Peñalver eran partidarios de proponer la creación de monarquías con el fin de obtener el reconocimiento de la independencia de sus países, ya que la Santa Alianza había sido creada para g arantizar militarmente la defensa de los principios del absolutismo monárquico.

  1. Collier, op. cit., p. 108.
  2. Ibídem.
  3. Stuven, Ana María. “Republicanismo y liberalismo en la primera mitad del siglo XIX: ¿Hubo un proyecto liberal en Chile”. En: Ghymers H. Christian (Ed.). Seminario Internacional Francisco de Miranda y Ber nardo O’Higgins en la Emancipación Hispanoamericana (pp. 239-258). Santiago de Chile: Instituto O’Higginiano de Chile-Asociación Internacional Andrés Bello, 2002. p. 261.
  4. Mitre, Bartolomé. “Historia de Belgrano y de la independencia argentina”, Imprenta y Librería de Mayo, Buenos Aires, 1876, T II, p. 46.