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Anarquía, La . . . . . . 2

Esta guerra periodística inflamaba las odiosidades creadas por las luchas políticas, demostraba el estado de descomposición a que se había llegado y anunciaba la proximidad de la crisis.
Entre tanto, la anarquía seguía su camino. A las sucesiones de gobiernos, congresos y constituciones que comenzó con la caída de O'Higgins, hay que sumar las conspiraciones y los motines, "estimulados por el desquiciamiento general y por la impunidad de los cabecillas" o "como expresión de la miseria a que estaban reducidas las tropas" o fomentados por los políticos de los más diversos sectores.
Después de la sublevación del coronel Enrique Campino, la indisciplina militar alcanzó caracteres nunca vistos hasta entonces. En 1828 se consumaron alzamientos federalistas en Colchagua y Aconcagua; el coronel Pedro Urriola, encabezó tres rebeliones militares, en la segunda de las cuales puso en derrota al propio vice-presidente Pinto; diversos regimientos se alzaron bajo la dirección de sus sub-tenientes o de simples sub-oficiales.
Entre las diversas causas de la anarquía debe señalarse la brusca ruptura de la tradicion colonial, pues, al desaparecer la monarquía y las fuerzas espirituales en que se sustentaba, hubo de ser reemplazada por el sistema republicano, que todavía no podía encuadrar en el estado social del país.
Por otra parte, los hombres de aquel entonces, bajo la impresión de la pasada dictadura de 0'Higgins, se empeñaban por reacción natural en debilitar más y más el poder ejecutivo, con lo que trabajaban inconscientemente en el fomento de la anarquía. Al mismo tiempo, sugestionados como estaban por los postulados de la Revolución francesa, se representaban la democracia y la libertad como la negación del gobierno, tendían a radicar la autoridad en los congresos, suprimían las sanciones y llegaban hasta prohibir a las autoridades reprimir las revueltas.
Los motines de cuartel fueron otra de las causas y, a la vez, fatal consecuencia de la anarquía. Excepto uno que otro, todos los demás se pro-