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Página:Don Sancho Garcia conde de Castilla.djvu/56

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(LIV)

 (que lo supe después): horrorizado
 oyóme sin hablar; y del secreto
 usó Gonzalo cual varón discreto.
 Dispuso que al criado detuviesen
 con no sé qué motivo, hasta que viesen
 acabado el festín; y así evitaba
 la muerte a Sancho, el crimen á Doña Ava.
 Llegaron al festín la madre impía,
 el feroz Almanzor y Don García.
 La Corte de Castilla el aposento
 llenó de su belleza y lucimiento;
 mas qué pronto por lutos se trocaron
 las galas y las joyas que brillaron!
 La música empezó su melodía,
 que luego se trocó en melancolía,
 Sentáronse en la mesa: yo temblaba;
 a Sancho, a la Condesa, al Rey miraba.
 Miré al cielo también con osadía,
 porque iba a permitir tal tiranía.
 Cómo te explicaré con qué tormento
 en tales pechos vi tal fingimiento?
 Cansóse el cielo ya de crimen tanto:
 escucha sus venganzas con espanto;
 mira si al bien del bueno se interesa!
 Quando pidió la copa la Condesa,
 el oficial, a quien correspondía,
 ignorando que aquella que veía
 con tan nuevos primores adornada,
 era para Sancho destinada,
 se la trajo; mas ella distraída,
 llegó á sus falsos labios la bebida.
 Bebió porción; y al conocer su engaño,

y