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Página:Don Sancho Garcia conde de Castilla.djvu/46

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(XLIV)

 No tiene la ambición límite alguno:
 cualquier medio á su vista es oportuno.
 No dudo que el delito propondria.
Elv. Aterrete de amor la rirania.
 En vano la Condesa horrorizada
 se resistió: por fin cayó espantada
 de la amenaza de perder su amante;
 la muerte decretó del tierno infante.
Gonz. Elvira, tente. ¡Cielos! ¡santos Cielos!
 ¿Qué escucho?
Elv. Con congojas y recelos
 me dixo sus intentos: mis oidos,
 de tan fatal proyecto estremecidos,
 oyeron, y dudaron lo que oyeron.
 En vano mis afectos pretendieron
 oponerse á la muerte de Garcia
 con justas voces á su madre impía:
 inutil todo fue. Gonzalo atiende:
 en esta misma noche (¡ay Dios!) pretende
 con un veneno atroz.....
Gonz. ¡Oh Cielo santo!
 no sufra tu bondad delito tanto.
 Lo impediré te juro: ya me siento
 del cielo vengador noble instrumento
 para impedir el crimen meditado.
 ¡Mi Soberano! (¡ay Dios!) Mi brazo armado
 lo apartará del fiero precipicio:
 será mi vida justo sacrificio
 que le liberte; yo, yo mismo quiero
 ser víctima felíz del Moro fiero.
 De la copa en que beba Sancho, Elvira.....
Elv. Señor, tu lealtad de amor delira.

No