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Página:Don Sancho Garcia conde de Castilla.djvu/20

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(XVIII)

 que el acento severo que pronuncia
 la dura voz que la verdad anuncia.
 Yo te diré verdades: satisfecho
 quedará con decirlas este pecho,
 como queda tu oído desgraciado
 cuando necias lisonjas ha escuchado.
Alm. Es áspero el principio, duro y fuerte.
Alek. Paso pues, ¡oh mi Rey!, a responderte.
 Que la Condesa mate al niño tierno,
 objeto digno de su amor materno,
 por su consejo, es crimen más tirano
 que si tú lo mataras con tu mano.
 Y di, señor, tu diestra no temblara
 si al inocente pecho se acercara
 con el hierro, o veneno, conducido
 solo de tu ambición? A su gemido
 y blandas manos, que alzaría al cielo,
 pidiendo al Ser supremo su consuelo,
 no temblaras? No temes la venganza
 del pueblo, que en él funda su esperanza.
 Y de su misma madre el triste llanto
 al ver su infante muerto; y el quebranto
 de toda aquesta Corte conmovida,
 tu mano no apartaran atrevida?
 Pero supón que el cielo tolerase
 delito tan atroz, y te dexase
 en el trono usurpado castellano:
 te gustara ser Rey, siendo tirano?
 Ay!, no señor. La Púrpura manchada
 con la inocente sangre derramada,
 fuera carga a tus hombros horrorosa.
 Dexa á la fama que coloque ansiosa

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