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DON DIEGO DE PEÑALOSA

ción antigua la llaman Cópala, que. en lengua mexicana quiere decir congregación de mucha gente y naciones distintas. De la misma tradición antigua se dice que de aquella parte vinieron, no sólo los indios mexicanos, que éstos fueron los últimos, sino tambiéu todas las demás naciones que en diferentes tiempos fueron poblando estas tierras y reinos de la Nueva España, y quieren decir que Guatemala y todos los demás reinos y provincias del Perú y los que están contiguos en esta tierra firme, porque sólo por aquella parte tenían, en los primeros tiempos que los hombres fueron extendiéndose por el mundo, y carecían de crecidas embarcaciones, disposición para entrar con facilidad por el estrecho Danian; y es cierto que por aquella parte es tan dilatada esta tierra, que se entra debajo de la Equinoccial.

»Muchos cosmógrafos y astrónomos confunden este reino de Teguayo con la gran Quivira, siendo así que ésta está á Levante y confina con el mar del Norte, y Teguayo está entre Norte y Sur, y confina con el mar del Occidente; y muchas islas, ensenadas, ancones, que están á esta parte del Sur, dicen que están á la parte de la Quivira, y no es mucho lo hagan, por ser estas tierras incógnitas.

»De este reino de Teguayo al de la Quivira, cogiendo por el Nuevo México y villa de Santa Fé, hay muchísima distancia; pero mirando estos dos reinos adelante del Nuevo México, por la parte del Septentrión, en 50°, pueden tener alguna cercanía, por cuanto la Quivira se extiende mucho á la tierra dentro por las márgenes de las Sierras Nevadas, y en la misma forma la nación de Teguayo se puede extender hacia el Oriente, y acercarse ó confinar con la dicha nación Quivira. El fundamento es que en Teguayo hay también las vacas cimarronas que llaman cíbolas, y éstas hacen tránsito de una á otra parte, y así también lo podrán tener los habitadores que están al Oriente con los del Poniente, y por el contrario. Que haya mucha gente y diversas naciones en este dicho reino de Teguayo, no sólo* es presumible, pero cierto, pues todas las naciones del Norte lo afirman, y especialmente un indio llamado D. Juanillo, del pueblo de los Emes. Siendo este informante Ministro en aquella frontera, le contó diversas veces haber estado cautivo en dichas provincias de Teguayo, tiempo de dos años, y que había en ellos muchísima gente y de diversas lenguas, y algunas de las que se hablaban en el Nuevo México, y que también una laguna grande, y que todo su circuito estaba poblado; y en diferentes ocasiones les dijo á los Gobernadores del Nuevo México, que hiciesen jornada á aquellas provincias, que él iría por guía de los españoles; y aunque el capitán Francisco Lujan pidió primera y se-