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MEMORIAS DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA

leguas por tierra pacífica de gente amiga y conocida, y que desde allí con facilidad se podrá en fragatillas tratar y contratar con toda la costa de esa Nueva España, Florida y Habana, y todo á vista de tierra, y que aquella costa desde el Espíritu Santo á la Florida tiene muchas perlas y ámbar de que no se saca fruto por no estar pobladas, y que también para llevar desde esa ciudad de México al Nuevo México lo necesario, se va por quinientas leguas, las más de guerra, y para llegar á Quivira se caminan otras ciento y cincuenta, excusándose estos rodeos con enviar desde la Habana hasta la dicha bahía del Espíritu Santo, que tiene la facilidad que refiere. Y habiéndose considerado en el dicho mi Consejo de las Indias con la atención y cuidado que pide la gravedad de la materia, y consultándoseme sobre ello, por lo que importa tener ciertas y seguras noticias del reino de Quivira y del Tagago: He resuelto ordenaros y mandaros (como por la presente os ordeno y mando), que con vista de las contenidas en este despacho, me informéis en la primera ocasión que se ofrezca, con toda especialidad, distinción y claridad lo que sobre ello os pareciere, y si será conveniente ó no abrir la comunicación que propuso Fr. Alonso de Benavides, por la bahía del Espíritu Santo, y qué conveniencias ó inconvenientes tendrá, y cuáles y por qué causa y qué medios y efectos se podrán aplicar, para que se consiga la comunicación de los dichos reinos de Quivira y Tagago, y la conversión de sus naturales á nuestra Santa Fee católica, y si en ese reino habrá religiosos qué se alienten á ir á estas conversiones con esperanzas de que se logre el intento, ó si será más fácil por las provincias de la Florida, y si por la vecindad que á aquellas tienen ingleses y franceses puede recelarse algún daño de la proposición que D. Diego de Peñalosa hizo al rey Xptianísimo, y este informe con vuestro parecer, le remitiréis á manos de mi secretario infrascripto, para que con vista de ello, se provea lo que más convenga al servicio de Dios y mío, que así es mi voluntad.

»Y ahora el Capitán Martin de Echegaray, piloto mayor y Capitán de mar y guerra de los navios y fragatas del presidio de la Florida, me ha representado (entre otras cosas) que desde el puerto de Ap alache hasta el de Tampico hay trescientas leguas entre esas provincias y las de la Florida, y que en dicha tierra hay ríos muy caudalosos, y en particular la referida bahía del Espíritu Santo, que dista doscientas, y veinte leguas de la Vera cruz. Y vista su representación en mi Junta de guerra de las Indias, con los papeles tocantes á esta materia y lo que sobre ella pidió mi Fiscal, como quiera que se ha admitido la proposición que ha hecho el dicho Capitán Martin de Echegaray de descubrir la costa y