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MEMORIAS DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA

tentativas, y relegado Peñalosa á la oscuridad, como instrumento inútil, sin los donativos ó ayudas de costa del espléndido Ministro, perdió las esperanzas de medrar. Forzado por la necesidad se arriesgó á presentarse por el mes de Mayo de 1688 en San Sebastián reclamando el amparo de algún deudo, con solicitud de plaza de Almirante en la escuadra que el Capitán Francisco García Galán alistaba de momento para la persecución de los piratas del mar de las Antillas. Sabido en Madrid, á consulta del Consejo de Estado, se envió al Gobernador de Guipúzcoa orden secreta de echarle la mano [1] , orden de que hubo de tener conocimiento anticipado, y escapando á París, murió el año siguiente miserable, despreciado de los franceses, execrado de los españoles, siendo baldón de su familia y piedra de escándalo en todas las provincias indianas, porque una vez más se confirmara el aforismo de que este mundo no niega nunca un cordel á un Judas.

  1. Archivo de Simancas. Consulta de 9 de Mayo de 086. —Copia de las remitidas.