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En este intento de novela, la vida de nuestro personaje Águila Nocturna y una comunidad Zapoteca de los Valles Centrales de Oaxaca (Etla), se entrelazan con la milenaria zona arqueológica conocida como Monte Albán y que probablemente se llamó La Montaña del Jaguar, título de la novela en lengua Zapoteca (DAANY BEÉDXE).

Águila Nocturna es un hombre, que desde niño es elegido por el "Poder", para seguir las enseñanzas de Los Viejos Abuelos. En su recorrido pasa por los centros de estudios (Calmécac y Telpochcalli) del México Antiguo. Por su virtuosismo, es enviado a Monte Albán para continuar con su preparación; ahí, después de años de intensos estudios y rigurosas prácticas, se convierte en un Guerrero y después de enfrentar una estremecedora iniciación, en la cual pierde la memoria, aparece en la península de Yucatán con el pueblo Maya, donde tendrá que recuperar su memoria, como parte final de la prueba. Después de muchas vivencias logra llegar de nuevo a Monte Albán y le toca vivir, lo que los historiadores llaman el colapso del período Clásico Superior, en donde se supone, que alrededor del año 850 de nuestra era, la mayoría de los centros de conocimiento como Teotihuacán, Palenque o Monte Albán, fueron destruidos y abandonados por sus propios moradores, sin que hasta la fecha se tenga una explicación de este misterioso hecho. Al guerrero le será encomendada una importantísima misión, para mantener vivo el conocimiento milenario de Los Viejos Abuelos hasta nuestros días.

Este trabajo está hecho especialmente para los jóvenes. No tiene la pretensión de hacer una novela de época, ni mucho menos histórica. Tiene la intención en cambio, de ofrecerles un "sueño", para tratar de hacer consciente nuestros milenarios orígenes y hacer propia la historia de Los Viejos Abuelos y sentirse orgullosos de ella. Proponemos un "sueño provocador", que inicie el viaje hacia lo profundo de nuestro "ser", para descolonizar nuestra percepción de nosotros mismos al conocer nuestra historia verdadera. Porque los mexicanos no podremos seguir negando nuestra Cultura Madre, tratando de ignorar los valores de nuestra antigua civilización. El México del siglo XXI necesariamente tendrá que ser construido con la otra mitad de