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Tu vuelo debe ser largo y silencioso, debes llegar a lo más profundo de los corazones de nuestros hijos y de los hijos de sus hijos.

El conocimiento debe mantenerse intacto. Será transmitido de boca a oído, de manera secreta y discreta. El Conocimiento estará encubierto y acechante, esperando el momento de su revelación exaltante.

El Señor de los Dardos de Fuego había empezado a entrar en la región del misterio. El Maestro y el alumno resplandecían, sus cuerpos, eran como dos pedacitos de sol.

Águila Nocturna había entendido en lo más profundo de su ser, la altísima responsabilidad, que le encomendaba el Poder a través de su Maestro.

El cielo y las montañas en donde se ocultaba el sol se incendiaron; las nubes reflejaban todos los tonos del rojo y del naranja, combinándolos con el azul y el rosa.

Serpiente de Estrellas abrazó al guerrero y le dijo al oído, - estaremos siempre contigo. Se apartó y se dirigió a la parte central del cerro. En el momento mismo que el Sol terminó de hundiese en el Reino del Señor de la Muerte; un fuerte destello con una sonora explosión, seguida de una cauda luminosa, que se elevaba hacia lo más profundo del cielo, hasta convertirse en un puntito luminoso.

Una corriente de aire frío pasó acariciando La Montaña del Jaguar. En el Poniente, las montañas estaban rodeadas de una corona dorada de luz. Águila Nocturna alzó la vista y vio al lucero de la tarde, intenso y luminoso, que parecía hablarle.

El guerrero se quedó inmóvil como una piedra tratando de aferrar a sus ojos, la luminosidad que se perdía por debajo de la tierra.

Poco a poco, la oscuridad se fue apoderando del Valle. La Montaña del Jaguar apenas delineaba su contorno en la noche.


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