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frecuencia y tono. Era un sonido que tenía tres dimensiones y casi lo podía tocar.

Águila Nocturna sintió que empezaba a caer en un abismo y a cada momento de la caída, el sonido se perdía por la distancia, hasta que nuevamente se hizo el silencio y llego la obscuridad total. Poco a poco, sin fuerzas y tenuemente Águila Nocturna sintió que se disolvía en la obscuridad de la nada.

Resuenan desesperadas las partículas que no se resignan a morir. La energía en llamas consume todos los recuerdos. Un flujo y reflujo de energía corre por todo el cuerpo inerte. La unión ha sido rota, se instaura la confusión, pues existen partes que no lo quieren aceptar y otras ya olvidaron el acuerdo original, emprendiendo con furia, el camino de la reintegración al todo.

Con profundo dolor, en medio de grandes estruendos, lo más esencial del guerrero, se empieza a desprender de aquel cuerpo derrumbado sobre la piedra.

En medio de la absoluta oscuridad y total silencio de la gruta. Primero se empieza a escuchar un zumbido muy agudo y la inmensa piedra, empieza a fulgurar.

Descargas eléctricas se desprenden de las paredes y el techo de la gruta y todas se concentran en el cuerpo inerte del guerrero, que yace sobre la piedra.

El zumbido se torna tan agudo, que se empieza a convertir en luz. La caverna se ilumina y resplandece el cuerpo de Águila Nocturna.

Su rostro ahora está tranquilo y la blancura de la luz, lo convierte en una estatua perfecta. De lo más profundo y remoto de sus adentros, Águila Nocturna empieza a regresar con mucha dificultad y un gran dolor invade todo su cuerpo.

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