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Águila Nocturna fue conducido a la parte superior la colina en donde estaban dos pirámides. La que daba al Poniente tenía cuatro escalinatas por los cuatro puntos cardinales, la segunda tenía una sola escalinata que daba al Poniente. Subió y en la parte superior encontró una pequeña construcción cuadrada que tenía pintado en sus paredes, jaguares emplumados que al abrir sus fauces, brotaban de sus profundidades palabras floridas, representadas por vírgulas con flores.

La habitación tenía cuatro puertas que apuntaban a los cuatro puntos cardinales. Murciélago Jaguar llegó hasta la puerta Sur con Águila Nocturna y le dijo:

—Iluminado Guerrero del Espíritu, hijo de la esperanza, piedra preciosa. Tu destino te ha traído ante las puertas de esta, la Casa del Señor del Espejo Humeante, el guerrero eternamente joven, el de la guerra interior, el que no deja en paz a los corazones, el que tiene el espejo y refleja la imagen del hombre y su conciencia de sí, el amparador de todos y perdonador y purificador de todos los pecados, el joven eterno de perfecta perfección y sin tacha.

Él es obscuridad y sombra conocedora del corazón humano, él es el insoportable espíritu revelador de la verdad, de peligrosa presencia reveladora. La verdad que es principio de la guerra interior, de la batalla florida.

Caminas en busca de tu rostro de tu corazón, pero no hay camino recorrido hacia afuera, que antes no haya sido recorrido hacia adentro, ahora tienes una cita con El Espejo Humeante.

Acto seguido, el Venerable Maestro invitó a pasar a Águila Nocturna a la habitación. Las cuatro entradas eran parte de un pequeño laberinto, que conducía a una cámara interior que estaba iluminada por antorchas. La entrada estaba en la parte inferior de una pared y se tenía que pasar a gatas.

Adentro, las cuatro paredes estaban forradas de oro y tenían grabados a manera de un códice la historia de Espejo Humeante, en

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