Página:Daany Beédxe.djvu/237

Esta página ha sido corregida


Nosotros vemos en tu energía, que tienes conocimientos en estado latente, por algún misterioso hecho, parece que necesitas recuperarte a ti mismo, para poder avanzar. Tanto tú, como nosotros sabemos que si no lo haces morirás de pena o de desolación.

Tú sabes que nuestra Hermandad, tiene encomendado desde hace muchos atados de años, el intercambio de productos para mantener el culto de nuestro amadísimo Señor, el Invisible e Impalpable. Que esta labor nos la encomendaron Los Viejos Abuelos toltecas, y de generación en generación, hemos venido cumpliendo escrupulosamente con nuestra difícil labor.

Entre nosotros existe gente muy experta, muy conocedora de los caminos y sus peligros. Deseamos sumarte con nosotros, pero necesitas pasar una prueba. Nosotros creemos que cada uno de los hombres, posee la capacidad innata para orientarse y llegar al lugar correcto. Todo es consecuencia de la sensibilidad y del desarrollo de cierta intuición.

La prueba consiste en que sí quieres sumarte entre nosotros, para recorrer este mundo y recuperes tu rostro propio y tu corazón verdadero, tu identidad; deberás dar con "La Piedra de Poder de los Hombres de la Tierra de la Serpiente Emplumada". Si aceptas, tendrás diez días para llegar a ella, de lo contrario perderás la memoria.

Águila Nocturna respondió que no tenía una mejor opción, y que sí iba a morir, prefería morir intentando recuperar su identidad. Preguntó que cómo era la piedra de poder y el anciano le respondió que ellos tampoco lo sabían, por eso Águila Nocturna lo intentaría, pues tu eres un guerrero y nosotros simples y humildes cargadores de los instrumentos, para honrar y adorar a nuestro amadísimo y bondadoso Señor, Aquél por quien se vive. Terminó diciendo Luz de la Noche.

Entrada la noche, Águila Nocturna inició la prueba, se introdujo al recinto sagrado de los transportadores, ahí le entregaron dos guajes, uno con maíz tostado y molido y otro, con agua y un morral. Luz de la Noche previno al muchacho, que no debería comer y beber más que

237