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como cualquier hombre común y toda tu vida de lucha se perderá inútilmente. Esa es la regla para todos los guerreros.

Pero sí logras recordarte a ti mismo, sí logras recuperar tu rostro propio y tu corazón verdadero, sí logras vencer la perdida de tu memoria, deberás regresar a DAANY BEÉDXE. Ahí, Los Cuatrocientos Guerreros del Sur y yo, te estaremos esperando. Por experiencia propia, sé que no es nada fácil y muy doloroso, pero no existe otro camino. Todos los Guerreros de la Libertad Total, tienen que recorrer el mismo camino; la diferencia contigo, es que lo tendrás que hacer solo, eso es todo y en nada modifica el desafío.

Así que no esperemos más, tienes una cita con tu destino, ¡corre y salta!

La obscuridad era casi total. Águila Nocturna sintió que su cuerpo iba a explotar, por lo que instintivamente corrió por la superficie plana de la rampa que conducía al acantilado. En sus oídos se escuchaba un sonido muy agudo. Sus piernas se impulsaban con fuerza; con grandes zancadas parecía que iba a dar un gran brinco hacía lo desconocido, hacia la eternidad.

En su mente no había ideas, porque lo que estaba haciendo atentaba contra su vida, era totalmente ilógico. Él sabía que resultaría mortal que la mente tomara el control; de modo que cuando llegó al borde del precipicio, tomó el último impulso en tierra y saltó al vacío, con la profunda convicción de que movería por sí mismo su punto de ensamble a través del uso del intento.

En la obscuridad de la noche se escuchó un pavoroso grito, que resonaba en las profundidades de la cañada y se alcanzó a percibir, pequeños relámpagos que iluminaron las escarpadas paredes del cerro convertido en pirámide. Una bola de fuego subía y bajaba velozmente, desde lo más profundo de la cañada hasta la cumbre de la montaña.

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