Página:Daany Beédxe.djvu/195

Esta página ha sido corregida


Tú ahora eres uno de Los Cuatrocientos Guerreros del Sur. Naciste para la Guerra Florida. Desde que eras un niño te encontré y haz seguido la senda del Guerrero de manera impecable. Los Guerreros como tú viven para la Guerra Florida. Se consagran y se purifican en el sacrificio y la disciplina. Templan su espíritu, fortalecen su cuerpo y dominan sus pasiones. La virtud del guerrero es la impecabilidad de sus actos; su inspiración, la sabiduría de Los Viejos Abuelos; su objetivo: La Libertad Total.

El horizonte comenzaba a clarear, el perfil de las montañas se empezaba a marcar en el azul de la aurora. El anciano y el aprendiz estaban sentados con las piernas cruzadas, de cara al Oriente. De pronto empezó a emerger el sol. Un inmenso disco de oro salía lentamente de las entrañas de la tierra. Victorioso el sol, dejaba los abismos de la oscuridad y la muerte, había vencido nuevamente la inercia de la materia y resucitaba en busca de las deslumbrantes alturas. Al terminar de salir, el sol se veía extremadamente grande y luminoso, el horizonte se incendió primero de un naranja tenue, hasta llegar a un rojo sangre. Águila Nocturna nunca había presenciado un amanecer como este.

—Tienes suerte, el sol te saluda, —dijo el Maestro—, sin quitar los ojos entrecerrados del sol. Acaso sabe que este puede ser el día más importante de tu vida, o el día de tu muerte. Cualquiera que fuere tu destino, tienes que luchar de manera impecable, no porque te importe el resultado, sino porque puede ser tu última batalla en este mundo. Frente a la muerte, el guerrero deja fluir libremente a su espíritu. El Guerrero sabe que no se le pueden poner trancas a la muerte, por ello, la única seguridad que tiene en la vida, es la de su propia muerte y este, por fuerza necesaria se convierte en el momento más importante de su vida. De hecho, el guerrero se prepara toda una vida, a través de múltiples batallas cotidianas, para llegar a la última, con la que cierra su guerra florida. Así que disfruta intensamente este maravilloso regalo que te ha dado "La Fuerza", es todo tuyo.

Cuando la mañana había entrado completamente, el maestro llevó a su alumno a una cueva que estaba cerca del lugar y le dijo:

195