Página:Daany Beédxe.djvu/183

Esta página ha sido corregida


que está depositada en el ser humano, puede pasar generaciones enteras, en espera de esa "agua divina" que le permita florecer su conciencia.

A este valioso potencial, Los Viejos Abuelos toltecas le llaman "el conocimiento silencioso". Por ello, tal vez, habrás notado que dentro de ti, existen dos seres, dos conciencias diferentes; la de afuera y la de adentro. El ser de afuera es nuevo, inseguro, violento y nervioso. El de adentro en cambio, es viejo, sabio, indiferente y tranquilo; el todo lo sabe y cuando se le deja el control, el ser humano resplandece, aunque por cierto, el de afuera casi nunca toma en cuenta al interior y mucho menos le cede el control.

Las personas del valle se adormecen con el barullo de la vida cotidiana, se la pasan prendidos a sus obsesiones y luchando contra ese mundo, que indiferente, no se ajusta a sus pensamientos. Viven en el mundo de sus ideas y lo consideran concreto, han perdido el ángulo abstracto de la vida y el mundo. Todo esto contribuye a que no emerja la parte más antigua de nosotros, que habita en nuestros adentros y nos priva del conocimiento silencioso, en donde está depositada toda la sabiduría humana.

Este es uno de los desafíos del guerrero. Abrir las compuertas de lo abstracto y entrar al mundo del conocimiento silencioso de Los Viejos Abuelos toltecas. Equilibrar, el control entre el de afuera y el de adentro, activar la milenaria sabiduría humana que vive en nuestros profundos adentros, es una de las Batallas Floridas más difíciles que debe librar el Guerrero del Espíritu.

Para el habitante del valle, el mundo es tan solo el conjunto de sus ideas. Este mundo inicia y termina en su mente. Para ellos la razón es el instrumento con el que se percibe el mundo, y la información entra y sale a partir del cerebro. Para el guerrero, la razón es una forma más de percibir e interpretar el mundo. El guerrero sabe de alguna forma, que el cuerpo percibe también el mundo que le rodea y que mantiene otras formas de adquirir el conocimiento, además de la razón. El Guerrero de la Libertad Total, acepta humildemente que el lenguaje y

183