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mayor disciplina en la vida diaria. Y estas dos cosas se traducen en la práctica, en un cambio drástico en su forma de vida.

Los Viejos Abuelos toltecas no solo construyeron estos majestuosos e imponentes recintos como DAANY BEÉDXE, en donde los campos de energía son los adecuados para que el guerrero puede dar las batallas de su Guerra Florida; sino lo que es aún más importante, nos legaron toda una tradición llena de sabios conocimientos, para que los hijos de sus hijos, bajo cualquier adversidad, mantengan en los seres humanos, el conocimiento más importante del hombre sobre la tierra ... para lograr La Libertad Total. Esa sabiduría se le ha llamado por todos los pueblos del Anáhuac, desde hace muchísimos atados años, Toltecáyotl.

Así que lo que primero debe lograr un guerrero es aprender a ahorrar energía. Esta energía la debe obtener de su mundo cotidiano; para ello, el guerrero tiene que deshacer la historia de su vida, porque el mantenerla requiere una cantidad muy grande de energía. Nuestra historia personal alimenta la idea exaltada que siempre tenemos de nosotros mismos, y nos permite autoafirmarnos en el mundo que construimos con los pensamientos; el mantener ese mundo y a nuestra importancia en él, requiere un descomunal flujo de energía.

Otra de las técnicas que nos enseñaron Los Viejos Abuelos toltecas para el ahorro de la energía es, "el no hacer". Que consiste en no responder "conscientemente" a los actos que conforman la imagen de nosotros mismos. En el hacer cotidiano de la vida, que es inconsciente, "porque así somos", desperdiciamos mucha energía. La técnica es "no hacer" lo que siempre hacemos; acabar con las rutinas físicas, mentales y emocionales. Vivir muy atentos a cada acto que realizamos de puntitas, cuidando de no caer en la inconsciencia, es decir, en los actos impensados que nos hacen ser como somos.

Esto nos lleva necesariamente a desmantelar las rutinas de nuestra vida de manera sistemática y total. Porque las rutinas nos permiten fortalecer la imagen que pretendemos proyectar de nosotros mismos y alimentan la importancia personal. Romper las rutinas de la vida es

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