Página:Daany Beédxe.djvu/147

Esta página ha sido corregida


Los cuatro rumbos de la tierra parten de tu ombligo, "el centro". Iniciarás desde la tierra: la fuerza del jaguar es la representación de la materia, aquí naces, aquí brotas a la conciencia de ser, el blanco es su color. Cuando logres vencer la inercia de la materia nacerás espiritualmente.

Entonces saltarás como jaguar a la guerra, tendrás que entablar la guerra más terrible, que un individuo puede librar, la guerra consigo mismo, la guerra con sus entrañas,... la Guerra Florida. Tendrás que usar toda tu inteligencia y fuerza de voluntad, en síntesis deberás ser impecable con tu racionalidad. La muerte de tus partes dispersas, la muerte de los sentimientos que te atan y te aferran al mundo de la materia, será representada por el maravilloso colibrí y el color negro.

Volarás entonces a la región del cambio, porque todo en ti habrá cambiado. Entrarás a través de la Serpiente al aterrador mundo irracional de lo desconocido, de lo innombrable, su color es el azul.

Finalmente sí logras superar los tres estadios del camino del Guerrero de la Batalla Florida, llegarás a el cielo prometido, volarás por las alturas en compañía del Águila, en medio de un cielo completamente rojo, porque ese es su color, y la fuerza de tu espíritu te llevará hasta la anhelada resurrección, motivo esencial de la vida, trofeo que se le otorga a los Guerreros, vencedores de la Guerra Florida.

Tendrás primero que pasar estos cuatro estadios de la batalla en este edificio, durante cuarenta días estarás en este recinto, posteriormente deberás pasar a cuatro edificios especialmente construidos para este proceso, en los cuatro cerros que componen DAANY BEÉDXE. Yo estaré siempre a tu lado, aunque no me veas".

Águila Nocturna sin decir una sola palabra, se dirigió al edificio del Poniente a iniciar su batalla florida. Todo lo que le había dicho su Maestro, ajustó exactamente en su cabeza y en su corazón. Le daba la sensación que toda la vida, había estado esperando esta orden, y sin miedo, ni ambición, se dirigió a cumplir con su destino. Sus maestros

147