Página:Daany Beédxe.djvu/120

Esta página ha sido corregida


solo un detalle. Así como la crisálida muere como gusano, rompiendo su envoltura para convertirse en mariposa y vivir el vuelo de la libertad; si no lo logra, morirá atrapada como gusano en su propio capullo; de la misma manera, si tú fracasas en tu intento, morirás envuelto en tu propio capullo. Pero por supuesto, ¡qué importa la muerte! si no llegas a DAANY BEÉDXE.

Águila Nocturna mantuvo un silencio respetuoso, después de que Piedra Quemada terminó de hablar. Inalterable, como si hubiera escuchado un discurso en el que nada tuviera que ver, esperó que el anciano le indicara lo que debía de hacer. Estaban sentados frente a frente en dos petates. Los ojos de ambos, se afilaban en una mirada profunda. Águila Nocturna se "introdujo" en el anciano, que no lo rechazaba, pero que lo contrarrestaba con una mirada penetrante, como navaja de obsidiana. Pasaron las horas y ninguno de los dos se movía o hablaba. La tarde entró sigilosa por la puerta de aquella habitación sin hacer ruido, y poco a poco, la penumbra de la noche fue borrando los cuerpos hasta disolverlos en la oscuridad.

Solamente los ojos se mantenían vivos como brazas encendidas. Tal vez era más de media noche cuando empezó una asombrosa transformación; El anciano, poco a poco se convirtió en una búho y el joven en una águila, estuvieron un tiempo estirando sus alas y acicalando sus plumas, para salir volando por la puerta de la habitación. La lechuza marcaba la ruta del vuelo, atrás, el aguilucho, trataba torpemente de mantener el vuelo.

Águila Nocturna no sabía si era verdad o estaba soñando, y en cierto momento, se dio cuenta que estaba desperdiciando esos maravillosos momentos, en algo que en realidad no tenía importancia alguna. Porque si fuera un sueño o "realidad"; el hecho trascendente, es que lo estaba viviendo con todos sus sentidos, por lo cual se entregó a sus sentidos con toda intensidad posible. Así subió más arriba de las nubes, hasta encontrar un mar de plata, compuesto de nubes y la luz pálida y mortecina de una luna llena. La lechuza se sumergió entre las nubes, y Águila Nocturna la perdió en un gigantesco banco, que era como la montaña más alta que haya podido

120