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¿Solo así he de irme
como las flores que perecieron?
¿Nada quedará de mi nombre?
¿Nada de mi fama aquí en la tierra?
¡Al menos flores, al menos cantos!
¿Que podrá hacer mi corazón?
En vano hemos llegado,
en vano hemos brotado en la tierra.
Aquí en la tierra es la región del momento fugaz.
¿También es así en el lugar
donde de algún modo se vive?
¿Allá se alegra uno?
¿Hay allá amistad?
¿O solo aquí en la tierra
hemos venido a conocer nuestros rostros?"

"La Tierra del Gemelo Precioso" era una población muy especial, diferente a todas las comunidades del valle. Tan antigua como DAANY BEÉDXE, era la antesala a la montaña sagrada. La tradición señalaba que ningún pueblo podía vivir en los lugares cercanos a la Montaña Sagrada. En La Tierra del Gemelo Precioso vivían muchas personas, mujeres y hombres, que trabajaban afanosamente por el mantenimiento y apoyo de la ciudad de los artistas de la piedra interior, llamada La Montaña del Jaguar. Su vida estaba voluntariamente consagrada, a servir a los mantenimientos de los seres humanos, que luchaban por llegar a convertirse en dioses. "La Tierra del Gemelo Precioso" era el lugar donde se realizaba la última prueba a los aspirantes, que pretendían ascender a DAANY BEÉDXE.

Fue recibido en las puertas de la ciudad, por un hombre vestido de blanco, que sin pronunciar ninguna palabra lo condujo a una de las plazas del lugar. Frente a la entrada de una de las habitaciones, un anciano amablemente lo invitó a pasar y tomar asiento en un petate. La habitación era fresca y ventilada.

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