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Cuentos de Grimm.

metiéndose con él en un bosque. Despues de haber andado mucho tiempo, llegaron por último á una casitá, donde entró la niña, y habiendo visto que no estaba habitada, dijo:

—Aquí podemos detenernos y quedarnos á vivir.

Entonces buscó musgo para que pudiera descansar el corzo, y todas las mañanas salia, cogia raices, frutas salvajes y nueces, y cogia tambien yerbas frescas que comia el corzo en su mano y estaba muy contento y saltaba de alegría delante de ella. Por la noche, cuando la niña estaba ya cansada, habia rezado sus oraciones, y reclinaba su cabeza en la espalda del corzo, que la servia de alfombra y se dormia dulcemente, y se hubiese creído feliz con este género de vida, con sólo que su hermano hubiera tenido todavía su forma humana.

Pasaron asi algun tiempo en aquel lugar desierto, pero llegó un dia en que el rey de aquel pais, tuvo una partida de caza en el bosque, que resonaba con las tocatas de las trompas, los ladridos de los perros y los alegres gritos de los cazadores.

El corzó oyó todo aquel ruido y sentia no encontrarse cerca.

—¡Ah, dijo á su hermanita, déjame ir á la cacería, Do puedo resignarme á estar aquí.

Y la suplicó tanto que cedió al fin.

—Mira, le dijo, no dejes de volver á la noche, cerraré las puertas para que no entren esos cazadores, y para que te conozca, dices cuando llames :

—Soy yo, querida hermanita, abre corazoncito mio; si no dices eso, no abriré la puerta.

El corzo se lanzó fuera de la casa, muy contento y alegre de gozar del aire libre..