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Cuentos Clásicos del Norte

a guisa de ronzal. Se presentó alborotando a la puerta de la escuela y trayendo a Íchabod una invitación para una fiesta campestre o "quilting frolic"[1] que tendría lugar aquella noche donde los Van Tássels; y después de declamar su mensaje con el aire de importancia y el esfuerzo por expresarse en lenguaje fino que los negros son tan dados a desplegar en pequeñas embajadas de esta clase, saltó sobre su rocinante y desapareció por la hondonada con toda la prisa ceremoniosa que requería su misión.

Todo era ahora bullicio y aturdimiento en la poco ha tranquila sala de clase. Los muchachos pasaron sus lecciones al escape sin detenerse en bagatelas; los más vivos escamotearon la mitad impunemente; los tardíos recibieron de vez en cuando alguna eficaz aplicación en la parte posterior para aguijonear su inteligencia y ayudarles a encontrar cualquier palabra difícil. Arrojáronse los libros a un lado sin preocuparse de ordenarlos en los anaqueles; volteáronse los tinteros, cayeron las bancas, y la escuela quedó desierta una hora antes de lo acostumbrado, dejando escapar una legión de diablillos que chillaban y alborotaban entre el verdor en la alegría de su temprana emancipación.

El galante Íchabod dedicó por lo menos media hora más de lo ordinario a su tocador, acepillando



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  1. Alegre reunión de los vecinos y amigos para hacer colchas de dibujos caprichosos con los retazos de diversas formas y colores traídos a la fiesta por todos los concurrentes. —La Redacción.
    "Ahora se han establecido quilting-bees, husking-bees y otras reuniones campestres para desempeñar determinada labor, en las cuales bajo la influencia inspiradora del violín la tarea se aligera con la alegría, terminando generalmente en baile." History of New York, por Irving.