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Cuentos Clásicos del Norte

durante un minuto. Aun Nolan perdió su fanfarronería pasado un momento. Entonces Morgan añadió: —"Señor mariscal, llevad al prisionero a Órleans en un buque de guerra y entregadlo allí al jefe naval."

El preboste dió sus órdenes, y sacaron al prisionero de la sala del tribunal.

"Señor preboste," continuó el viejo Morgan, "cuidad de que nadie mencione los Estados Unidos en presencia del prisionero. Señor preboste, ofreced mis respetos al teniente Mítchel en Órleans, y pedidle que nadie nombre a los Estados Unidos mientras el prisionero se encuentre a bordo del buque. Recibiréis órdenes escritas del oficial de servicio esta noche. La corte se suspende sin día determinado."

Siempre he creído que el coronel Morgan llevó a Wáshington los procedimientos de la corte marcial, explicando a Jéfferson lo que había pasado. Lo cierto es que el presidente aprobó la resolución; es decir, a creerse a las personas que aseguran haber visto su firma. Antes de que el Nautilus diera la vuelta de Nueva Órleans por la costa septentrional del Atlántico llevando a su bordo al prisionero, la sentencia quedaba aprobada y él era un hombre sin patria.

El plan adoptado fué más o menos el mismo que se siguió siempre. Quizá nació de la necesidad de enviarle por agua desde el fuerte de Adams y de Órleans. Se solicitó del secretario de marina, —probablemente el primer Crówninshield, aun cuando no estoy seguro de la persona, —que pusiera a Nolan a