Abrir menú principal

Página:Cuentos clásicos del norte.djvu/111

Esta página ha sido validada
91
La Ruina de la Casa de Úsher

llos objetos podía encontrarse, decía (y aquí me estremecí a sus palabras), en la gradual y positiva condensación de una atmósfera propia sobre las aguas y los muros de la casa. Sus efectos podían descubrirse fácilmente, añadió, en aquella muda, pero poderosa y terrible influencia que había encauzado por varias centurias los destinos de su familia, y le había convertido a él en lo que yo veía, en lo que era en la actualidad.

Nuestros libros, los mismos que durante largos años habían constituído gran parte de la existencia mental del enfermo, guardaban como puede suponerse, estrecha analogía con este personaje de leyenda. Profundizamos juntos obras como el Ver-Vert et Chartreuse de Gresset; el Belphegor de Machiavelli; el Heaven and Hell de Swédenborg; el Subterranean Voyage of Nicholas Klimm de Hólberg; la Chiromancy, por Róbert Flud, por Jean d'Indaginé y por de la Chambre; la Journey into the Blue Distance, por Tieck; y la City of the Sun por Campanella. Uno de nuestros ejemplares favoritos era una pequeña edición en octavo del Directorium Inquisitorum, por el dominicano Eymeric de Gironne; y había ciertos pasajes de Pomponius Mela acerca de los antiguos sátiros y egipanes africanos que hacían soñar a Úsher durante horas enteras. Su principal deleite consistía, sin embargo, en la lectura de un libro gótico en cuarto, extremadamente raro y curioso, manual de una iglesia abandonada, el Vigilæ Mortuorum Chorum Ecclesiæ Maguntinæ.

No pude dejar de recordar el salvaje ritual de