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A. RIVERO
 

tienda mis pasaportes. La protección de los intereses de España se ha encomendado al embajador de Francia y al ministro de Austria-Hungría. Con esta ocasión, por cierto bastante penosa para mí, tengo el honor de reiterar a usted las manifestaciones de mi mayor consideración.

Luis Polo de Bernabé.

Al Hon. John Sherman, secretario de Relaciones Exteriores de los Estados Unidos.

Recibidos sus pasaportes, el Sr. Polo de Bernabé se trasladó por ferrocarril al Canadá.

El Ministro Mr. Woodford, al recibir el ultimátum telegrafió: «Momentos antes de presentar al Gobierno español el ultimátum de los Estados Unidos, fui notificado que las relaciones diplomáticas, entre las dos naciones, quedaban rotas; he recibido mis pasaportes, entregando la Legación al embajador de Inglaterra, y salgo para París.» Seguidamente tomó el tren para París, tren que fué apedreado por el pueblo en varias estaciones, y asaltado en Segovia por los cadetes de artillería, que subieron a las plataformas al grito de ¡Viva España!

La Gaceta de Madrid del 25 de abril dió cuenta al pueblo español dé la ruptura de hostilidades, y ese mismo día, el Congreso americano declaró: «Que un estado de guerra existe, y ha existido, entre el reino de España y los Estados Unidos, desde el día 21.» El Presidente llamó a las armas a 125.000 voluntarios, y, con fecha 27 del mismo mes, lanzó una proclama estableciendo el bloqueo de la costa Norte de Cuba y del puerto de Cienfuegos al Sur. Ese día se hizo a la mar la Escuadra americana del Atlántico.

El 22 de abril, el cañonero Nashville había cañoneado y capturado al vapor español Buenaventura, en la costa Norte de Cuba, conduciendo su presa a Cayo Hueso. Este acto, de verdadera piratería, anterior a la declaración de guerra, fué causa de que el Congreso americano retrotrayese la fecha de la ruptura de hostilidades al 21 de abril.