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  estuvo de Presidente en el Colegio de Granada de la provincia de Nicaragua; y habiendo trabajado muchos años en las reducciones de los infieles de Costa-Rica, lo fué empeñando su ardiente celo de una nación en otra, hasta penetrar las tierras del dilatado Reino del Perú; y hallando docilidad en las gentes de dicho Reino, hizo tránsito por todas ellas y llegó á la ciudad de Lima. En esta corte, en virtud del título y facultades de Vice-Comisario de misiones con que se hallaba, solicitó se fundase Colegio en aquel Reino; y en efecto consiguió establecer dos Colegios y varias misiones, plantando de esta suerte el instituto Apostólico en la América Meridional, y no cesando de trabajar en la conversión de los infieles, cojió copiosísimos frutos en aquellas vastas regiones y murió con fama de santidad el año de 1736, á los 82 de su edad. De orden del Señor Arzobispo de Lima se hicieron informaciones jurídicas sobre la vida y virtudes de este Siervo de Dios, para pretender su beatificación en la Curia Romana.

Volviendo á la conquista de la Talamanca, siempre ha estado á cuidado del Colegio de Cristo de Guatemala, pues sus fundadores fueron los que emprendieron tan gloriosa empresa, y desde que se fundó ha sido el mayor empeño de sus prelados el fomentarla. Pero después de la muerte de los dos Padres, solo quedó un pueblo donde asistían dos Religiosos; y por falta de soldados de escolta no entraron á la montaña en muchos años, ni los prelados les han permitido entrar, porque era entregarlos á lobos carniceros que los devorasen sin ningún provecho: por lo que se han hecho vivísimas instancias desde el año de 1699 para que el Señor Presidente concediese una escolta de 30 soldados para resguardo de los Ministros evangélicos; pero como esto había de ser á costa de la real Hacienda, fué neceserio ocurrir á S. M. quien por último accedió á esta solicitud, y el año de 1740 fué á estas reducciones el R. P. Fr. Antonio de Andrade, ex-Guardian de dicho Colegio, con otros Religiosos, asistidos de militares, y han seguido trabajando en la conversión de estos infieles otros misioneros que han ido del referido Colegio; mas no han estado estos obreros evangélicos li-