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á Dios este sacrificio: en esto se ocuparon hasta la medía noche, en que oyendo grandes silvos y gritería, salieron, y vieron que todo el pueblo ardía, y que venían muchos indos tiznados, unos con lanzas en las manos y otros traían tizones con que daban fuego á la iglesia. No pudiendo tolerar tan gran desacato, el ardentísimo zelo del P. Fr. Estevan, salió hacia ellos con una cruz en la mano, reprendióles con grande eficacia el insulto y traición que habían cometido, y siguiendo este ejemplo los otros Padres y aun los seculares que en esta ocasión fueron predicadores, les afearon su culpa, amenazándolos con la justicia de Dios y protestándoles que no temían la muerte: con cuyas ardientes palabras, como con otros tantos rayos, se disipó aquella espesa nube de idolatras, que huyeron todos al monte. Habiendo amanecido el dia siguiente, se hallaron solos los Españoles en el pueblo; y aunque hicieron varías salidas aquellos parages donde solian estar poblados los indios, todos los encontraron desiertos: con esto determinaron volverse á Guatemala á dar cuenta al Sr. Presidente y al P. Provincial de todo lo acaecido.

En Guatemala fueron recibidos con el gozo y alegría que eran debidos á sus virtudes, sabiduría y demás prendas. Hicieron los Religiosos su informe al Sr. Presidente, el que les concedió veinticinco hombres para su resguardo, y nombró por Cabo al Capitán Alonso de Daza. El Provincial, por su parte, procuró fomentar la reducción de los Jicaques, espidiendo patente por toda la provincia, para que los Religiosos á quienes el espíritu del Señor llamase á tan santa obra, avisasen á los Prelados para elegir los que se juzgasen convenientes. Dispuestas todas las cosas necesarias y vencidas las dificultades que el demonio opuso, trataron los Padres de salir de Guatemala á fines del mismo ano de 1610: despidióse P. Fr. Estevan de esta ciudad en un sermón en que con espíritu profético, dijo, como otro S. Pablo, que no lo volverían á ver mas. No llegaron á los confines de la Tologalpa hasta Abril 1611, por haberse enfermado en Comayagua el P. Comisario: encontraron algunos de los Lencas poblados entre cristianos, y por medio de