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de los Mejicanos y asi hablan la lengua Mejicana corrompida, como la hablan los niños, motivo porque se les llamó Pipiles, que en dicho idioma quiere decir muchachos. Se propagó la nación de los Pipiles en este Reino inmensamente y se estendió por las provincias de Sonsonate, San Salvador y San Miguel, como se colige de los muchos pueblos de dichas provincias, que usan la lengua Pipil.

En tiempos posteriores, ya fuese porque viéndolos en tanto crecimiento temiesen el que se alzasen con la tierra, ó ya por otros motivos, comenzaron los indios Quichées y Kachiqueles á oprimir á los Pipiles, deseosos de extinguir esta generación. Mas estos indios, no menos por la conservación de sus nuevas repúblicas, que por sostener el crédito de sus armas, no sin particular consejo (como dice el manuscrito de los Pipiles, fól. 2º), determinaron restablecer el gobierno de sus tropas, en la forma que Autzol lo habia establecido. Pero sucedió que los capitanes de dichas tropas, en quienes residía el mando de la nación, tiranizasen su pueblo con tributos exorbitantes y con otras estorsiones. Añadióse á esto que el Señor Cuaucmichin adoptase los sacrificios de hombres, conforme al rito Mejicano, y para esto echase mano de algunos varones estimados del pueblo; con lo que, exasperado este, acometió en tropa al palacio del espresado Cuaucmichin y le dio cruel muerte á golpes de palos y piedras; y saliendo á las plazas de aquella ciudad, proclamó por Señor principal á Tutecotzimit, hombre de génio blando, de natural apacible y de escelente gobierno: el mismo pueblo depuso de su propia autoridad á los otros señores, dejándoles en la clase de Alahuaes ó cabezas de Calpul.

Viéndose Tutecotzimit colocado en el sólio y respetado de los vasallos, pensó en perpetuar la soberanía en su estirpe: para esto crió un Consejo compuesto de ocho miembros, que escojió de la nobleza, cuidando que todos fuesen aliados y afectos á su familia. Concedió á estos consejeros cierta jurisdicción sobre el pueblo y ordenó que, á distinción de los Caciques y Principales, vistiesen ropas talares de ciertos colores, con prohibición