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Introduccion.

que se han hecho en esta Nueva España. Estaba tan adornada la morada de Adan y Eva, que bien parecía paraíso de la tierra, con diversos árboles con frutas y flores, de ellas naturales, y de ellas contrahechas de pluma y oro; en los árboles mucha diversidad de aves, desde buho y otras aves de rapiña, hasta pajaritos pequeños, y sobre todo tenian muy muchos papagayos, y era tanto el parlar y gritar que tenian, que á veces estorbaban la representacion: yo conté en un solo árbol catorce papagayos, entre pequeños y grandes. Habia también aves contrahechas de oro y pluma, que era cosa muy de mirar. Los conejos y liebres eran tantos, que todo estaba lleno de ellos, y otros muchos animalejos, que yo nunca hasta allí los habia visto. Estaban dos ocelotles atados, que son bravísi- mos, que ni son bien gato ni bien onza; y una vez descuidóse Eva, y fué á dar en el uno de ellos, y él de bien criado, desvióse: esto era antes del pecado, que si fuera despues, tan en hora buena ella no se hubiera llegado. Habia otros animales bien contrahechos, metidos dentro unos muchachos; estos andaban domésticos, y jugaban y burlaban con ellos Adan y Eva. Había cuatro rios ó fuentes que salian del paraíso, con sus rétulos que decian Phison, Gheon, Tigris, Euphrates; y el árbol de la vida en medio del paraíso, y cerca de él el árbol de la ciencia del bien y del mal, con muchas y muy hermosas frutas contrahechas de oro y pluma.

«Estaban en el redondo del paraíso tres peñoles grandes y una sierra grande: todo esto lleno de cuanto se puede hallar en una sierra muy fuerte y fresca montaña, y todas las particularidades que en Abril y Mayo se pueden hallar, porque en contrahacer una cosa al natural, estos indios tienen gracia singular. Pues aves no faltaban, chicas ni grandes, en especial de los papagayos grandes, que son tan grandes como gallos de España: de estos habia muchos, y dos gallos y una gallina de las monteses, que ciertos son las más hermosas aves que yo he visto en parte ninguna: tendria un gallo de aquellos tanta carne como dos pavos de Castilla......

«Habia en estos peñoles animales naturales y contrahechos. En uno de los contrahechos estaba un muchacho vestido como leon y estaba desgarrando y comiendo un venado que tenia muerto: el venado era verdadero, y estaba en un risco que se hacia entre unas peñas, y fué cosa muy notada. Llegada la procesion, comenzóse luego el auto; tardóse en él gran rato, porque antes que Eva comiese, ni Adán consintiese, fué y vino Eva, de la serpiente á su marido, y de su marido á la serpiente, tres ó cuatro veces, siempre Adan resistiendo, y como indignado, alanzaba de sí á Eva: ella ro-