Página:Colección de obras y documentos relativos a la historia antigua y moderna de las provincias del Río de la Plata (Tomo III).djvu/648

Esta página ha sido corregida
 40
VIAGE

tre dos y tres de la mañana acometimos al pueblo, por tres partes, y á las tres horas, destruidas las palizadas, entramos, haciendo grande estrago en indios, mugeres y muchachos, aunque la mayor parte de ellos huyó á Acaraiba, pueblo suyo, que estaba veinte leguas de Froemidiere, el cual habian fortificado cuanto pudieron. Volviéronse á juntar los Cários en gran número, y pusieron su ejército cerca de un áspero bosque, para ampararse en él si perdian tambien este pueblo. A las cinco de la tarde llegamos, persiguiendo los Cários, hasta Acaraiba, y sitiámosle: sentando los ataques en tres parages, y dejamos centinelas en el bosque. Entonces nos llegó el socorro que habiamos pedido para suplir los muertos y heridos, y era de 200 cristianos, y 500 Yapirús y Nagases de la Asumpcion, con que se aumentó nuestro ejército á 450 cristianos y 1,300 indios. Tenian los Cários fortificado á Acaraiba con palos y fosos, mucho mas que los otros pueblos, y ademas habian hecho unos instrumentos como ratoneras, junto al pueblo, que si hubieran tenido el efecto que ellos pensaban, cada una habria cogido veinte ó treinta hombres. Estuvimos sobre él cuatro dias sin poder hacer nada: hasta que un indio Cário, que habia sido su capitan, y era dueño del pueblo, vino de noche al general, pidiéndole con gran instancia, que no le destruyésemos con fuego, ofreciendo, si le permitíamos, dar traza y forma de tomarle. Prometíole el general, que no recibiria ningun daño, asegurándole lo cumpliria. Con lo cual mostró dos sendas en el bosque que iban á dar al pueblo, diciéndonos que, cuando él hiciese fuego dentro de él, habiamos de envestirle. En la misma forma que se habia tratado, se ejecutó: entramos al pueblo, y dimos muerte á muchos indios, y los que creian escapar, huyendo, caian en manos de los Yapirús, que mataban la mayor parte: sus mugeres é hijos quedaron libres, porque los tenian escondidos en un gran bosque, una legua de allí.

Los que escaparon de este estrago, se refugiaron al cacique Taberé, en su pueblo, llamado Hieruquizaba, 40 leguas de Acaraiba: no pudimos seguirlos, porque iban quemando y robando por donde pasaban, quitando todo el bastimento y comida. Estuvimos cuatro dias en Acaraiba, reparándonos del trabajo, y curando los heridos.