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CAPITULO VIII

Banda Oriental y Patagonia.
Excursión a Colonia del Sacramento.—Valor de una estancia.—Manera de contar el ganado vacuno.—Singular raza de bueyes. Piedrezuelas perforadas.—Perros pastores.—Doma de caballos.—Destreza de los gauchos.—Carácter de los habitantes.—Río de la Plata.—Bandadas de mariposas.—Arañas aeronautas.—Fosforescencia del mar.—Puerto Deseado.—Guanaco.—Puerto de San Julián.—Geología de Patagonia.—Animales fósiles gigantescos.—Tipos de organización constante.—Cambio en la zoología de América.—Causas de extinción.


Habiéndome visto forzado a detenerme cerca de quince días en la ciudad, me alegré de poder escapar a bordo de un paquebote que iba destinado a Montevideo. Una ciudad en estado de sitio no puede menos de ser un lugar de residencia desagradable; pero en este caso se vivía además en continua alarma a causa de los ladrones que había dentro. Los centinelas eran los peores de todos, pues por razón de su oficio y llevar armas en la mano, robaban con cierta autoridad, que los demás no podían imitar.

Tuvimos una travesía muy larga y molesta. El Plata parece un magnífico estuario en el mapa, pero en realidad no lo es tanto. Una anchurosa extensión de agua cenagosa no tiene ni grandiosidad ni belleza. En ciertas horas del día pueden distinguirse desde el puente las dos orillas, ambas extremadamente bajas. Al llegar a Montevideo supe que el Beagle no zarparía por algún