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HISTORIA DE MARRUECOS

y como el joven Muley-el-Abbas no se atreviese á esperarlo extramuros, porque no tenía iguales fuerzas, se hizo fuerte en las murallas, y allí aguantó el sitio, que duró algunos días. La madre del Abbas, considerando al hijo en tal riesgo y creyendo que la cólera del tío no tenía otro principio que alguna falta de atención del sobrino, aconsejó á éste que abriese las puertas al rebelde, fiándose del parentesco que entre ellos había. Siguió el joven príncipe el consejo de la madre, y dejando la ciudad se entró confiado por las tiendas de su tío, el cual salió á recibirlo con suma humildad al parecer, pero con pensamientos aleves. Dio á entender el tío que le pesaba gravemente de lo hecho; ofreció sujeción ejemplar en adelante, y se celebraron con públicos festejos las nuevas paces, pasándose algunos días en esto, hasta que el sagaz tío pudo ir ganando ó reemplazando á los principales ministros de aquellas ciudades y provincias que no tenía á su devoción. La trama fué breve, tanto como alevosa, y cuando los alcaides y bajas estuvieron puestos á satisfacción del tío, una tarde que Muley-Abbas fué á visitarlo, como solía, en su campo, dispuso aquél que le diesen muerte, y en seguida se hizo aclamar sultán por sus tropas. Así acabó el infeliz Muley-el-Abbas, que no había alcanzado en todo más que cuatro años de imperio, y en él se extinguió la familia de Muley-Cidan y la famosa dinastía de los xerifes que tanta fama había logrado adquirir en el África.


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