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llagamos á la dicha ciudad. E antes, casi dos tercios de legua, abrian una calzada, como presa, que está entre la laguna dulce y la salada (1), segun que por la figura de la ciudad de Temixtitan, que yo envié á vuestra majestad, se podrá haber visto. E abierta la dicha calzada ó presa, comenzó con mucho impetu á salir agua de la laguna salada y correr hácia la dulce, aunque están las lagunas desviadas la una de la otra más de média legua, y no mirando en aquel engaño, con la codicia de la victoria que lle- vábamos, pasamos muy bien, y seguimos nuestro alcance fasta entrar dentro, revueltos con los ene- migos, en la dicha ciudad. E como estaban ya sobre el aviso, todas las casas de Tierra-Firme estaban despobladas, y toda la gente y despojo dellas meti- dos en las casas de la laguna, y allí se recogieron los que iban huyendo, y pelearon con nosotros muy reciamente; pero quiso nuestro Señor dar tanto es- fuerzo á los suyos, que les entramos fasta los me- ter por el agua, á las veces á los pachos, y otras nadando, y les tómamos muchas casas de las que están en el agua, y murieron dellos más de seis mil ánimas entro hombres y mujeres y niños; porque los indios nuestros amigos, vista la victoria que Dios nos daba, no entendian en otra cosa sino en matar á diestro y á siniestro. E porque sobrevino

(1) Se ha dicho en la ota carta que por un lado del Sur llega á Iztapalapa la laguna de Chalco, que es de agua dulce, y por el Norte la de Tezcuco que es salada.