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aquella noche puse mucho recaudo en guardar aquellas puentes, porque no las tornasen, á ganar. E otro día de mañana torné á salir; y Dios nos dió asimismo tan buena diclna y victoria, aunque era innumerable gente que defendía las puentes y muy grandes albarradas y ojos que aquella noche hahian hecho, se las ganamos todas y las cegamos. Asimismo fueron ciertos de caballo siguiendo el alcance y vieleria, hasta-la Tierra-Firme; y estando yo raparando aquellas puentes y haciéndolas cegar, vimiérime á llamar á mucha priesa, diciendo que los indios combatían la fortaleza y pedian paces, y me estaban esperando allí ciertos señores capitanes delíos. E dejando allí toda la gante y ciertos tiros, me fuí solo con dos de caballo á ver lo que aquellos principales querían. Los cuales me dijeron que si yo les aseguraba que por lo hecho no serian pumi dos, que ellos harían, "alzar el cerco y tornar á poner las puentes y bacer las calzadas, y servirían á vuestra majestad, como antes lo facian. E rogáronme ficiese traer allí uno, como religioso, de los suyos, que yo tenia preso, el cual era como general de aquella religión (1). El cual vino y les habló y. dió concierto entre ellos y raí; é luego pareció que enviaban mensajero, segun ellos dijeron, á los capítanes y á la gente que tenían en las estancias, á (1) Religión verdadera ó falsa, que en griego se llama Eiverbia, y religiosos como muy atados y sdietos el eulto.