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Tu almaEditar




Bajo las morbideces de tu seno

donde el nácar el coral incrusta

sus botones de púrpura, sereno,

hierve tu corazón en sangre augusta.


Y bajo el terso y límpido alabastro

de tu frente de invicta Citerea,

vibra y deslumbra el luminoso rastro

del relámpago excelso de la idea.


Tu alma, digna de su forma pura,

como en palacio de marfil pasea

su bondad, su pasión y su ternura;


y es tan viva la luz que la caldea,

que traspasa tu espléndida hermosura

y a través de tu carne centellea.