Oro y ébano: 025

Oro y ébano de Julio Flórez

Como las olasEditar




Pasa la onda amarilla

del revuelto Magdalena

y gime y lame la orilla

de blanda y menuda arena.


Ya se detiene... ya huye

sin recelo, sin temor;

aquí una rama destruye,

allá deshoja una flor.


Pero en su larga carrera

nunca llega a imaginar

que otra onda azul la espera,

la onda amarga del mar.


Nuestros hados, niña loca,

como aquellas olas son:

yo hallé néctar en tu boca;

tú, hiel en mi corazón.


Oro y ébano de Julio Flórez
A Bogotá -

A la torre de Panamá (La antigua) - Canción - Candor -
Décima - El barquero misterioso - El entierro de Lila - El poder del canto -
En el monte - Introducción (Al poeta) - La desahuciada - La novia eterna -
Las manos de mi madre - Los besos en los ojos - Ocaso y orto - Paisaje de verano -
Primera aurora - Regreso y adiós a la ciudad - Soneto - Tu alma -
Tu pañuelo - A Colombia - A una niña - Canciones -
Como las olas - Dos amarguras de distinta fuente - El canto del cisne - El hermano Jorge Pombo -
En el divan - Estrellas - La balada inédita - La hurí del pescador -
La ondina - Lo que dirán los ángeles - Más allá - Ósculo tropical -
Pordioseros de amor - Regreso al pasado - Solos - Sumersión -
Tu cuerpo - ¡Lejos! (Oro y ébano) -