Oro y ébano: 008


El poder del cantoEditar




Tañe Orfeo su cítara y avanza

con pie seguro hacia el remoto oriente;

canta y su voz desbórdase en torrente

de fe y de amor, de vida y de esperanza.


Camina... y la brumosa lontananza

despéjase ante el lírico potente,

cuyo canto retumba en el ambiente

rindiendo todo cuanto a herir alcanza.


Al vasto azul se asoman los querubes...

El mago mira en torno, y sus sombríos

ojos le advierten que a distancia corta,


hombres, fieras, reptiles, aves, nubes,

montes y valles, piélagos y ríos

lo van siguiendo en procesión absorta!


Oro y ébano de Julio Flórez
A Bogotá -

A la torre de Panamá (La antigua) - Canción - Candor -
Décima - El barquero misterioso - El entierro de Lila - El poder del canto -
En el monte - Introducción (Al poeta) - La desahuciada - La novia eterna -
Las manos de mi madre - Los besos en los ojos - Ocaso y orto - Paisaje de verano -
Primera aurora - Regreso y adiós a la ciudad - Soneto - Tu alma -
Tu pañuelo - A Colombia - A una niña - Canciones -
Como las olas - Dos amarguras de distinta fuente - El canto del cisne - El hermano Jorge Pombo -
En el divan - Estrellas - La balada inédita - La hurí del pescador -
La ondina - Lo que dirán los ángeles - Más allá - Ósculo tropical -
Pordioseros de amor - Regreso al pasado - Solos - Sumersión -
Tu cuerpo - ¡Lejos! (Oro y ébano) -