Oro y ébano: 004


CandorEditar




Azul... azul... ¡azul estaba el cielo!

El hálito quemante del estío

comenzaba a dorar el terciopelo

del prado, en donde remansa el río.


A lo lejos, el humo del bohío,

tal de una novia el intocado velo,

se alzaba hasta perderse en el vacío

con ondulante y silencioso vuelo.


De pronto me dijiste: el amor mío

es puro y blando, así como ese río

que rueda allá sobre el lejano suelo;


y me miraste al terminar, tranquila,

con el alma asomada en tu pupila,

y estaba azul tu alma como el cielo.


Oro y ébano de Julio Flórez
A Bogotá -

A la torre de Panamá (La antigua) - Canción - Candor -
Décima - El barquero misterioso - El entierro de Lila - El poder del canto -
En el monte - Introducción (Al poeta) - La desahuciada - La novia eterna -
Las manos de mi madre - Los besos en los ojos - Ocaso y orto - Paisaje de verano -
Primera aurora - Regreso y adiós a la ciudad - Soneto - Tu alma -
Tu pañuelo - A Colombia - A una niña - Canciones -
Como las olas - Dos amarguras de distinta fuente - El canto del cisne - El hermano Jorge Pombo -
En el divan - Estrellas - La balada inédita - La hurí del pescador -
La ondina - Lo que dirán los ángeles - Más allá - Ósculo tropical -
Pordioseros de amor - Regreso al pasado - Solos - Sumersión -
Tu cuerpo - ¡Lejos! (Oro y ébano) -