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                              Monografía de PORTOVELO

Por Virgilio Mendoza

FISONOMIA.- Al pie de Zaruma y a la distancia de cinco kilómetros, se halla Portovelo, siempre impregnado de un ambiente plomizo y cargado con el carbón de la mina el azul-celeste de sus cabeceras. El Río Amarillo que se tiende a sus pies, corre turbión, monótono y orillado de melancolías pardas-cenicientas. Allí han quedado los tatuajes de la codicia y el trajín de amontonar riquezas. Por más de cincuenta años los gringos vaciaron el lastre de rocas perforadas sobre las linfas cristalinas que antes corrían copiando siluetas fugaces de emplumados, para luego tornarse "amarillas" y hurañas al espíritu de esta Tierra. Ellos los advenizos descuajaron bosques, montañas vírgenes y rastrearon hasta las malezas, torturados con la idea obsesionante de buscar oro y más oro. Desde entonces, se anuló todo el paisaje nativo y se quebró para siempre el silencio de égloga que se esparcía por las húmedas playas del Río. Se crisparon los nervios con el grito de los pitos metálicos; con la porfía de las máquinas y la epilepsia de las bocanadas de humo, que salían de las chimeneas, obscureciendo el cielo campamental, el destino y la libertad de este pueblo. Ni siquiera los Molinos que trituraban, día y noche, el cuarzo aurífero, hacían un alto de silencio respetuoso el Día Viernes Santo. Sus enormes columnas de bronce, año tras año, golpeaban hasta las cienes del Divino Redentor, en los precisos momentos en que el Pueblo Católico, rememoraba con copiosos llantos y oraciones, el angustioso minuto del Descendimiento del Divino Nazaret desde el Calvario de la Cruz.


El Delirio de los extranjeros se aferró a la mina inagotable, diezmando sádicamente millares de vidas, para extraer, con trabajos forzados, todo el oro del Distrito y la sangre de los pulmones del Pueblo Austral, empujando con golpes de aceros vuelto máquinas y la ruda fortaleza de músculos reclutados en los pueblos paramunos, convoyes de oro, con destino al extranjero, al otro lado de los mares.


DESFILE DE EXPLOTADORES

El desfile de explotadores del precioso metal arranca de lejanos tiempos incásicos. En el escenario de las labores mineras aparecen ya los Incas, explotando los lavaderos y mineral aurífero de los yacimientos de Zaruma. En la época de la Colonia, el Distrito Aurífero de Zaruma, adquiere gran apogeo y renombre. Los españoles cautivaron su atención en algunas minas y descubrieron la más rica, llamada SEXMO, sobre la cual, la fantasía ha tejido leyendas de fabulosas riquezas.

En 1896, toma posesión del Asiento Minero de Portovelo LA SOUTH AMERICAN DEVELOPMENT COMPANY, que explotó las minas hasta 1950. Fue en este año en que terminó el desfile de los explotadores y aventureros extranjeros, que llegaron a nuestras tierras, como águilas en ayunas, buscando por sobre las rendijas de las rocas auríferas, las pepitas doradas para saciar su ambición de siglos. Con la terminación de los trabajos por parte de la Compañía extranjera, se inició, también, el desfile y el éxodo de nuestros compatriotas, mostrando por todas partes sus pulmones raídos por la tuberculosis y toda la tara de una raza de mineros. El oro que lo explotaba nunca constituyó la moneda para las curaciones del cuerpo, ni para las miserias del espíritu adolorido. Quedó como inventario de miseria herencial de nuestro pueblo, y para los explotadores la riqueza del despotismo y desprecio a nuestros hermanos.


LO QUE NOS DICE LA TRADICION.- La misma tradición, apunta que en la Hoya de Zaruma, vivían los zarumas, pacchas y vizhagüiñas, descendientes de saraguros y yulugenses, que eran propiamente Cañaris. Los investigadores han acogido como criterio general de que, en el estado actual de la ciencia, tienen mucha importancia las leyendas y tradiciones, como elementos de juicio para estudiar la vida de los pueblos primitivos, sus ideas según el grado de civilización alcanzada; así como por medio de éstas, vislumbrar las relaciones entre pueblos que tienen análogas mitologías. Los historiadores han afirmado, entre ellos González Suárez, que los Cañaris eran descendientes de los Mayas de da Península de Yucatán, por analogía de cultos que han figurado en los mitos y leyendas de las dos Civilizaciones; por los objetos hallados en los sepulcros y tolas, y por la antigua tradición bíblica que conservaban Mayas y Cañaris, acerca de su mismo origen.


CIVILIZACION MAYOIDE.- Concretamente Max Uhle nos habla de una Civilización "mayoide" con asiento en Cuenca, Cañar, proyectándose a El Oro, en virtud de la influencia Maya en esta Región, aparte del resto del Ecuador, derivada de las fuentes mayoides de Centro América y Méjico, que fueron los países de origen. La Civilización Maya, dice Max Uhle, es una de las más vigorosas prolongaciones étnicas, como trazadas en lí nea recta, hacia las múltiples variedades de las civilizaciones sudamericanas, que llegaron a da América del Sur en diferentes siglos.


QUIENES FUERON LOS QUICHES DE GUATEMALA.- Los Quichés de Guatemala, sentamos como principio, apenas representan una pequeña influencia de sangre, creencias religiosas y elementos idiomáticos, que viajó con los Mayas a las costas de Manabí. Tanto los Mayas como los Quichés tenían rasgos comunes, en cuanto a costumbres, idioma y religión, en razón de que primero los Mayas tuvieron su centro el Norte de Guatemala y Occidente de Honduras, donde floreció su civilización en forma notable, o sea, en la tierra de los Quichés, mezclándose, desde allí, las dos civilizaciones, pero con predominio de los Mayas.


De Guatemala los Mayas emigraron a Yucatán, llevando consigo solamente sangre Quiche y los elementos de su talento, que más tarde fueron transportados hasta las costas del Ecuador, especialmente a Cuenca y Cañar, amalgándose con la Civilización de los aguerridos Cañaris, pobladores primitivos de las Provincias del Azuay, Cañar y El Oro, estableciéndose en forma masiva especialmente en la Hoya de Zaruma, con denominaciones varias que las tomaban de los lugares fijados para residir y fundar sus pueblos.


Por otra parte, la crueldad y persecución inexorable que ejercitó Atahualpa contra los Cañaris, castigando su traición al haber servido a los Incas para la conquista de los Puruháes y a Benalcázar, para la de Quito, obligó a un doloroso éxodo a grandes masas de Cañaris a diseminarse por todas los lugares de la Hoya de Zaruma y otros, en busca de refugio y protección a sus vidas, irrupcionando las cordilleras de Dumarí, Chilla y las Nororientales de la Hoya, al mismo tiempo que lo hacían par las costas de Machala, huyendo de la venganza del Inca, que lapida, ahorca y degüella a millares de Cañaris, a la vez que, incendia templos, pueblos y arrasa la ciudad de Tomebamba, otrora espléndida y soberbia, 'hasta convertirla en un solo haz de llamas ardiendo en la "llanura grande como el cielo", comenta Víctor Manuel Albornoz en su obra "Monografía Histórica de Cuenca . En esta forma, los Cañaris se establecieron y fueron los primeros pobladores de Zaruma y de los demás pueblos de la Provincia de El Oro.


Colegio Nacional "TRECE DE MAYO" de Portovelo

Primera fila. De izquierda a derecha, sentadas: Sra. Eufemia, Díaz de Aguilera, Srta. Jhonny Espinosa Mejía, Srta. Eider Díaz Aguilar, Sra. Lady Enriqueta Vicuña de Cueva, Srta. Betty Armijos T., Srta. Gladys Díaz Aguilar, Srta. Eugenia Toro Loaiza, Sra. Nelly Díaz de Alvarado, Srta. Raquel Díaz Aguilar y Srta. Carmita Orellana Peña. Segunda fila.- En el mismo orden, de pie: Sr. José Alvarado Sánchez, Sr. Ing. Agro. Jorge Valle, Rvdo. P. José Tinajero, Sr. Juan Aurelio Zúñiga, Sra. Rosa Martínez de Briceño, Srta. Yoya Madero Aguilar, Sr. Héctor A. Toro B. (Rector), Srta. Sonia Orellana O., Sr. Arturo Aguilera Salazar (Vicerrector), Sr. Alejandro Ore-llana, Sr. Eduardo Jaramillo, Sr. Víctor Muñoz, Sr. Fortunato Abrévalo, Sr. Dr. Hugo Miño Villacís y Sr. José María Gootman. Atrás: Dr. Carlos Cueva Mora.


BREVE HISTORIA DEL COLEGIO NACIONAL TRECE DE MAYO

Portovelo, el histórico Asiento Minero, que ahora tiene la jerarquía de Parroquia, cuenta con un Plantel Secundario bien organizado, que está forjando, desde hace algunos años, la cultura de ese pueblo laborioso. Su nombre es TRECE DE MAYO. Se le denominó así en homenaje a la fecha en que el Concejo de Zaruma acordó erigir a Portovelo en Parroquia y en que nuestra Patria, separándose de la Gran Colombia, resolvió, en 1830, constituirse en Estado libre y soberano.


Este importante Establecimiento, regentado desde sus comienzos por el conocido intelectual y pedagogo, señor Héctor A. Toro B., abrió sus puertas a la juventud estudiosa, con el carácter de particular, el 19 de Mayo de 1969, en que, por disposición ministerial, se dio inicio, en la Costa, al año lectivo 1969-70. Pero lo hizo llenando previamente todos los requisitos legales, o sea después de haber obtenido la correspondiente autorización del Ministerio del Ramo, a cargo en ese entonces del Sr. Ledo. Alfonso Arroyo Robelly. Cúpole el honor de conseguir esta autorización, después de arduas gestiones, al señor Arturo Aguilera Salazar, Presidente del Comité Pro-Colegio, organismo que se creó con la exclusiva finalidad de conseguir este adelanto para Portovelo. La directiva de dicho Comité, que aún subsiste, quedó conformada así: Presidente, Sr. Arturo Aguilera Salazar; Vicepresidenta, Sra. Mercedes Orellana de Orellana; Secretario, Sr. Eduardo Jaramillo; Tesorero, Sr. Segundo Orellana. Vocales: Sra. Eufemia Díaz de Aguilera, Sr. Sergio Sotomayor, Sra. Cristina Aguilar de Madero, Sr. Humberto Aguilar, Sr. Alejandro Orellana, Sr. Ángel Bravo, Sra. Rosa Torres de Samaniego, Sr. Rigoberto Brice-ño, Rvdo. P. Jorge Terán y Rvdo. José Tinajero. Consignamos este dato por su importancia histórica y porque la fundación de este Comité constituyó la piedra angular para la creación del Colegio.


Conseguida la autorización ministerial para su funcionamiento, había que resolver urgentemente otros problemas: dotarlo de los elementos humanos y de los recursos materiales necesarios. Para lo primero, se apeló al patriotismo de algunas distinguidas maestras de la Escuela de Niñas "Federico Froebel y de varias personas del lugar que, por su preparación y apego a la cultura, podían desempeñar eficientemente las cátedras. La respuesta no se hizo esperar: todas ofrecieron de buen agrado sus servicios, sin exigir ni esperar ninguna recompensa. Su afán fue colaborar desinteresadamente para que la juventud portovelense, especialmente la carente de recursos económicos, tuviera donde adquirir una preparación más elevada. Así, pues, a primera planta de Directivos y Profesores quedó constituida por el siguiente personal: Prof. Héctor A. Toro B., Rector; Sr. Arturo Aguilera Salazar, Vicerrector; Drs. Carlos Cueva Mora y Hugo Miño Villacís, Ing. Agron. Jorge Valle, Rvdo. P. José Tinajero, Srs. José Alvarado Sánchez, Víctor Muñoz, Juan Aurelio Zúñiga, Alejandro Orellana, Eduardo Jaramillo, Fortunato Arévalo y José María Goottman; Señoras: Eufemia Díaz de Aguilera, Nelly Díaz de Alvarado, Gladys Díaz de Aguilar, Enriqueta Vicuña de Cueva y Rosa Martínez de Briceño; señoritas: Eugenia Toro Loayza, Jhonny Espinosa, Betty Armijos, Yoya Madero y Raquel y Eider Díaz Aguilar, Profesores. El Personal Administrativo quedó integrado por las señoritas Sonia Orellana y Carmita Orellana Peña, Secretaria ¡y Colectora, respectivamente; y por el señor Kléber Aguilar, Conserje. Lo demás, o sea lo relativo a la parte material, se encargó de proporcionar el Comité Pro-Colegio: vinieron en su ayuda la Corporación de Accionistas de Portovelo, que prestó su local; la Compañía Minera "Cima", que proporcionó una ayuda económica; la Junta Provincial de Fomento de El Oro, que donó cuarenta pupitres; y la Junta Parroquial, que prestó algunos muebles.


Con estos auspicios, el Plantel comenzó a funcionar normalmente, en un ambiente de entusiasmo, disciplina y trabajo, que su Rector se empeñó en establecer desde el primer momento.


Concluido el primer año de Ciclo Básico, con las Opciones Prácticas de Comercio y Administración y Artes Industriales, y con halagadores resultados, había que pensar en afianzar BU vida y desarrollo consiguiendo su oficialización, lo que logró, apoyándose en la petición del Rectorado, el mismo señor Presidente del Comité Pro-Colegido, con el apoyo del propio Ministerio del Ramo y de algunos Representantes por El Oro al Congreso Nacional. Le correspondió al Sr. Dr. José María Velasco Ibarra, Presidente Constitucional de la República, expedido el respectivo Decreto de nacionalización, el 8 de Mayo de 1970. Desde entonces, ya con la ayuda económica del Estado, él Plantel ha ido mejorando su organización, perfeccionado su obra y adquiriendo notables adelantos. Cuenta en la actualidad con los dos Ciclos de Enseñanza, el Básico y el Diversificado, este último de Bachillerato en Ciencias Químico-Biológicas-Físico-Matemáticas, Ciencias Sociales y Comercio y Administración, en la modalidad de Secretariado; y además, con un Cuerpo de más de 20 Profesores; con oficinas bien montadas; con talleres para la enseñanza de Opciones Prácticas provistos de las herramientas y máquinas más necesarias; con una biblioteca cuyo acervo de libros se lo incrementa anualmente; con cerca de 30 máquinas de escribir para las prácticas de Mecanografía; con abundante material didáctico, etc., etc. En cuanto al personal educando, éste aumenta todos los años. Cuando el Establecimiento abrió sus puertas, en 1969, se matricularon 102 alumnos; hoy tiene algunos centenares, entre varones y mujeres. El afán del H. Consejo Directivo, y del señor Rector, principalmente, es dotar al Colegio de todos los adelantos que exige la Pedagogía Moderna e iniciar, en este año, la construcción del edificio, para lo cual se tiene ya en Caja una considerable suma de dinero.


De lo expuesto, se desprende que el Plantel marcha con paso firme por la senda del progreso, todo gracias al espíritu emprendedor de sus dirigentes y a la pulcritud con que se manejan sus fondos. Producida la separación del prestigioso Maestro Héctor A. Toro B., asumió el Rectorado del Colegio el destacado Profesor Carlos Factos, quien ha continuado la labor educativa con esa misma filosofía del anterior Rector.


Pero, cabe en esta parte, hacer un examen de la idea predominante e indiscutible que viene desarrollando el actual Rector del Colegio "Trece de 'Mayo", de Portovelo. A más de afianzar eficazmente la orientación educativa del. Plantel, intensificando y poniendo nuevas bases para superar la labor docente, con la inquietud dinámica de nuevos sistemas pedagógicos, ha venido, paralelamente, imprimiendo un proceso de cambio en todos los órdenes del conjunto enseñanza-aprendizaje. Se está ya claramente asimilando y comprobando, el drama que se suscita en la Educación Media, como en la Superior. Existe la presencia, lamentablemente, generalizada en los Colegios, que persiste en seguir el derrotero tradicional o tradicionalista; que se resiste a aceptar cambios frente al momento complejo y convulsionado que viven los pueblos, sin alejarse de la Cátedra meramente informativa y magistral; sin dar oportunidad a que los educandos aprendan a enjuiciar, a cabalidad, los problemas sociales y a formarse espiritualmente con insurgencias sugestivas y vigorosas de una educación crítica, constructiva, demodeladora y acusante de la actual realidad nacional.


A pesar del medio apático y que aún conserva la psicosis de la mina, como en Portovelo, sin embargo, el Colegio, certeramente regido por el Educador Carlos Factos y un selecto Profesorado, ha comenzado a hacer un Plantel singularizado en la Provincia: de tránsito cultural ascendente y progresivo en todas sus actividades y Secciones; de transformación rectora de la educación, como para corregir los descalabros, desviaciones y deterioros de la sociedad de ese medio. El Colegio y su labor está sumergiéndose, exitosamente, en esa entraña reseca por las excavaciones rocosas; resolviendo ese montón de escombros contradictorios que nos dejó la codicia extranjera; imprimiendo el incentivo intelectual, analizando los problemas, para entregar contingentes humanos, de las nuevas generaciones, con mensajes de soluciones que concuerden con los propósitos de cambio a que aspiran los pueblos de la Región Latinoamericana. Podemos decir, que el Colegio "Trece de Mayo", incrustado en lo que ayer fue solamente bullicio de máquinas que trabajaban a porfía, con los materiales humanos de los músculos jóvenes de las Provincias del Austro Ecuatoriano, hoy está poniendo cimientos de educación hacia un nuevo porvenir de la zona; enquistando un pretérito que tiene razón mental; ya no de seguir con la única labor de hurgar las entrañas de la tierra y cavarla para que sirva de tumba del mismo pueblo, sino como definición de una nueva vida humanizada, profesionalizada y que exalte la personalidad de nuestro pueblo, con el modelo de una cultura más equilibrada y compartida con niveles democráticos, rescatándola de los arcaicos moldes de la sugestión, llevada por siglos, que fueron los yacimientos auríferos.


En donde, propiamente, nos ha parecido difícil la educación ha sido en Portovelo. Ha significado su encauce y progreso una obra de titanes; de verdaderos maestros, consagrados por entero a moldear lo que, podríamos decir, ha tenido alma de cuarzo. Por estas consideraciones y que no necesitan mayor razonamiento, los que laboran en el Colegio "Trece de Mayo", son los Profesores seleccionados por su alta calidad moral y pedagógica. Solamente la categoría de dos Rectores hasta esta fecha, Profesores Héctor A. Toro B., y Carlos Factos, podían conformar un Colegio que se ha colocado con harto prestigio dentro del rol de los Colegios de la Provincia y la República.


ReferenciasEditar

Tomado de los textos originales que reposan en el Archivo Histórico de El Oro, de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, Núcleo El Oro, el 27 de enero del 2015. Transcrito para su versión digital por Amparito Espinoza Rojas, asistente administrativa del Archivo Histórico de El Oro. https://es.wikipedia.org/wiki/Casa_de_la_Cultura_Ecuatoriana