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Almanaque del espiritismo (1873)
Mi conversión
 de José Fariñas.

Nota: Se ha conservado la ortografía original.

MI CONVERSION
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¿Qué es el Espiritismo? ¿Qué hay de cierto en todos esos fenómenos de que nos hablan diferentes publicaciones? Tales fueron los preguntas que hice un buen din a mi amigo D. Joaquin Huelbes.—No puedo responder á V., me contestó, con la concision y rapidez que V. desea, y yo quisiera. Pero le daré algunos libros; estúdielos de buena fé y con ánimo sencillo, y cuando conozca lo doctrina, tendré el gusto de presentarle á un medium para que vea algunos fenómenos, y entonces juzgará. Dióme con efecto las principales obras de Allan Kardec: luego que las hubo leido (lo confieso francamente) mi espiritu quedó abismado por un lado lo consolador y racional de la doctrina entrando de lleno en mi conciencia, me impresionaba de una manera irresistible; por otro luchaba, sin poderlo evitar, contra las convicciones católicas en que me habia educado.

Espúsele mis escrúpulos, discutimos largamente, y tambien debo confesado, no encontré en mi inteligencia razones bastantes pero contrarrestar la poderosa influencia y eficacia de las suyas. Ya en este estado me anunció que á la noche siguiente asistiría a una sesion práctica. A ella fueron invitadas entre otras personas notables y de conocida ciencia los Srs. de Ros de Olano y Hurtado (D. Antonio); nunca olvidaré aquella noche tan feliz para mi. Era el 15 de Julio de 1872.

El que habia de producir el fenómeno, era una persona del pueblo , que ejerce unn industria humilde, y sin mislnctruecion que la puramente elmuental , y nun em incompleto. lista timon. posee entre otras facultades mediunímicna, la de magnetizarse ú ei mismo , sin otro onrilio que el de su voluntad. En monos de dos minutos, quedó completamente mngnetiendo, y despues de dife- reut prueban fisicas. todos outisfiicwríns, y por. testamento comprobadas, pasamos á la del Espi- ritu-Buccd a] somimbulo, nos dijo c1 Sr. Huel- hea, lu preguntas que gusteis de todos los rn- mos del saber ¡mmm-Con cfccn), todos se npreeuraron ú realizarlo, fijándose cada cun] en las ciencias que mejor concein, dirigiéndole pre- guntes deu mayor dificultad, que fueron udnií- rnblemente contestadas, crm uno lucidez, con una elocuencia y en un lenguaje ten elevado, que to- dos candente: estáticos y pendientes de sus pn- lúm-thóme ln m. y alguiendo el curso de mis ¡Baiona i. las ciencias naturales, le pregunté som Geologit, Filartwbgin y Astronomia! en mi soberbia ignorancia creia tener sobre el eo- nímbnlo una gran superioridad; pero ¡cuál fué mi asombro al oírlo discurrir por espacio de tres horas sobre las intrian cuestiones que le pm- puse, con tol elevaoíon de ideas , con teles remnamientos. y con una lógico tan oonhmdente. que bajó ln vista evorgonzado, considerándome un pigmeo‘nl lado de aquel coloso, que se habia colocado i una inmensa distancia sobre lo últi- mo palnbre. de ln eienciul Aquel din quedé cou- vencido de que cl Espiritismo encierra lo verdad que el Cristo enseñó y selló con su sangre. y que dentro dc 61 no hallen todos las soluciones que pueden interesa ú lo humanidad-En una pela- bru, el Espiritismo como religion no es más que un oorolario del Cristianismo , llemudo a anno- niznr con ln ciencia y lo caridnd, que son ene nr- mac, todos las creencias que tienenpor hace el rcconocimieMo de Dios y el de ln inmortalidad del alma. Dedos los circunstancias que ntrnriesri el mundo (olga parecidos á las que procedieron á le venido del Salvador) no serie insensuto supo« ner sn aparicion como unn segunda. revelacion que ln infinita bondad de Dios cn sus inespliea- bles designios se hu dignndo conceder á nuestra pobre humanidad para se‘pomrln del camino de perdiáon ú nue ln llevan los errores de la escue- lnmubc‘rinlietc, myac consecuencias se tocan en ha terribles utopías que egibon los espíritus de todos lar clases sociales. mgendrnndo problemas de muy dificil si no imposible solucion.

José Fariñas.