Música en verso/Horas y paisajes musicales

​Música en verso​ de Mayorino Ferraría
Horas y paisajes musicales
Música en verso pg 41.jpg
HORAS Y PAISAJES MUSICALES


A Raúl de Azevedo


SALUTACION AL SOL


¡Anciano padre Sol, yo te saludo,
Tus luengas barbas blancas infúndenme respeto,
Bajo tu mirar santo revive el esqueleto,
Y vuelve a ser parlero lo que Noche hizo mudo.
Anciano padre Sol yo te saludo!

CREPÚSCULO EN EL CAMPO


..¡Cuántas vibraciones misteriosas de nuestro corazón van mezcladas en al melancólico sonido de las campanas del Ángelus!..

(De «Milagros del amor», novela inédita).—El autor.


Dulce la melancolía
Tañe las cuerdas del alma,
De la pradera en la calma,
Como un rayo de poesía,
Rompe la monotonía
Un lento batir de esquilas.
Del bovino en las pupilas
Hay tanta mansa tristeza
Que se diría que reza
A compás con las esquilas

LA LUNA


(TEMA CON VARIACIÓN)


I


Lentamente lentamente,
Como una música lenta
Que arrancara de un armonio
Alguna novicia enferma,
Ya remontando la luna
Sobre la azulada esfera,
Lentamente lentamente
Como una música lenta.

¡Cómo es blanca y misteriosa!
¡Cómo es plácida y serena,
Caen sus rayos puros, ténues
Como una lluvia de perlas,
Como en los pies de Jesús
El pelo de Magdalena,
Lamiendo y purificando,
Como la divina lengua

Del lebrel del infinito,
Todo lo que hay en la Tierra,
Lentamente lentamente
Como una música lenta.


II


La luna es el corazón
Romántico y delicado
De la noche: es el dorado
Esquife de la ilusión.

Tiene la luna al nacer
En la penumbra indecisa
La gracia de la sonrisa
En labios de la mujer.

Bajo el cielo de zafiro
Va la luna de topacio
Poetizando el espacio,
Plácida como un suspiro.

CREPÚSCULO ESTIVAL


Al Dr Juan Carlos Ferraria.


La tarde viste de oro
Mi melancolía suave,
Siéntese el canto del ave
Dulce como un "¡te adoro!"
 
Vientecillo coquetón
Peina el follaje dormido,
Y riza con manso ruido
El arroyo juguetón.

Como engendros lujuriantes
De las parras enlazadas,
Penden las uvas doradas
En mil racimos brillantes.

Cada racimo pomposo
Se ofrece al sediento labio
Como el consejo del sabio
Al espíritu dudoso.


La rana antimusical
Croa monótonamente,
Mientras murmura la fuente
Su sonata de cristal.
Me llegan de las vecinas
Huertas, agrestes olores
De tierra mojada, flores,
Y de estiércol de gallinas.
En tanto vuelve el ganado
Y la gallina se esponja,
La tarde, como una monja,
Viste hábito morado.

LAS DOS ROSAS


Bajo el encanto del tramonto lila
Desfruncí el ceño que frunció la pena
Y mi alma más clara y más serena
Buscó un espejo en tu gentil pupila.

En el aire sutil vibró una esquila,
Mientras la luna de belleza plena,
Inundó con su luz ultra serena
La campiña romántica y tranquila.

A tu oído buscó mi labio ardiente
Y ofrendóle la rosa de un halago,
Que fugóse en tu rostro blanco y fino.

La estrella del amor rozó tu frente,
Y me ofreciste con un aire vago
La rosa de tu labio purpurino.